"Lo único que me gustaría decir es que era el cumpleaños de mi hermano y yo le había prometido regalarle una pelota. Sabía que no me alcanzaba para comprarle una así que me propuse hacer 3 goles y llevármela como un regalo para Juancito". Ignacio Tillería es el protagonista de una de las historias más emotivas que dejó el inicio de la Copa Neuquén este fin de semana.
Se trata de la gran promesa del Decano y una de las piezas desequilibrantes del tradicional elenco capitalino, que el sábado concretó la goleada más espectacular con el 9 a 0 a Eucalipto Blanco en el inicio a toda orquesta del tradicional certamen. Del pibe albañil que es pura humildad y que se merece todas las cosas buenas que le pasan en la Primera de Pacífico. Y que se esfuerza para que su familia pueda crecer y a su hermanito no le falte nada.
La rompió toda el joven que cada vez que puede no duda en ayudar a su papá y a su tío albañiles y hacer changas para ganarse el mango. Es que además del hat trick brindó tres asistencias. Eso sí, el lunes a primera hora ya estaba dándole otra mano a su gente...
“Me da satisfacción ayudar, uno es consciente de la labor y el trabajo que lleva hacer esto. Pero tengo dos hermanos más chicos y me genera felicidad y emoción ayudarlo, es por el bien de la familia”, explicó en su momento Nachito, tan maduro y solidario como a la hora de entrenarse.
Surgido en el tradicional club neuquino y con un breve paso en el Albinegro, el talentoso punta neuquino agregó a LMN: “Hago de todo, veredas, frente de casa, entradas, reboque, carpetas”, enumera las tareas.
Más allá de que a veces se sufre por las condiciones climáticas, Nacho no se queja y mira el lado positivo. “Hemos pasado mucho frío, se sufre el clima, pero cuando hacés fuerza ya entrás en calor, es un entrenamiento más. Por ahí te tomás un mate y se te pasa. Lo bueno es que voy aprendiendo el oficio. Cada día se aprende más. Cada paso a seguir, cada método, la forma, la fuerza, las cantidades”, destaca el joven atacante.
Ignacio formó delantera con Opazo y Del Prete en la Primera local de Cipo (“es una cuenta pendiente, me agarró en un mal momento, lesiones, pero me gustaría tener revancha algún día”). El Monito jugó en la Primera de Newell's y San Martín de San Juan y el Tuti hoy es uno de los goleadores del fútbol uruguayo.
Mientras sueña con imitarlos, el albañil les pinta la cara a sus rivales... Y le saca a una sonrisa a su hermano Juancito, que recibió un regalo de cumple muy especial, el que tanto deseaba.
El gran gesto de San Lorenzo
"Rivales, no enemigos", reza una frase futbolera que pregona paz. Pues bien, un gran ejemplo este finde lo dio San Lorenzo, que tras caer por goleada en el clásico del Oeste con Maronese, dejó impecable las instalaciones que utilizó del Dino. Esto fue reconocido en redes sociales por su eterno rival. ¡Bien ahí!
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