El episodio sucedió en un pequeño pueblo, 400 km al norte de la Ciudad de Salta, ocurrió el viernes alrededor de las 19:30 cuando empleados del hotel "Habana" alertaron a la policía al escuchar a un bebé que lloraba desesperado. Allí llegaron los uniformados y se encontraron con la puerta de la habitación estaba cerrada, de manera que rompieron una ventana para poder ingresar.
Al entrar, encontraron a Tania Moya sin vida, colgada con un cable alrededor de su cuello, y su hijo, de apenas un año, a su lado, en perfecto estado de salud.
Los empleados del hotel explicaron a los investigadores que, la joven llegó al establecimiento ese mismo día con su bebé y a las pocas horas comenzaron a escuchar los gritos del pequeño, por lo que golpearon la puerta para saber si necesitaba algo pero ella ya no respondió.
Tras retirar el cuerpo, el bebé quedó bajo la custodia de su abuela materna, quien tuvo que ser asistida por personal médico al enterarse de la muerte de la joven.
Dadas las circunstancias, los investigadores buscan establecer si la muerte se trataría de un suicidio o un crimen, por lo que aguardaban los resultados de la autopsia para conocer más sobre las últimas horas con vida de la víctima.