En un hecho histórico e inédito para el fútbol de la región, Independiente de Neuquén descendió esta tarde a la B de Lifune.
Se sabía de antemano que la misión era casi imposible y los resultados parciales de este domingo ya condenaron a un grande neuquino a jugar en la segunda división de la liga local.
El triunfo de la octava de Centenario, sumado al éxito de San Lorenzo en sexta, derivaron en la pérdida de la categoría del Rojo, el mayor exponente de la provincia en los últimos años en los torneos nacionales y que actualmente milita en el Regional Amateur.
Es el segundo descenso de Independiente en pocos meses teniendo en cuenta que en marzo no pudo sostenerse en el Federal A, categoría a la que había ascendido en 2012.
Pese al dolor y el duro traspié deportivo, el presidente Gaston Sobisch desdramatizó la triste situación mediante un comunicado. "Estimados amigos ante el triunfo de Centenario en octava nos toca descender a la categoría B. Queremos felicitar a los campeones de cada categoría y a los clubes que ascendieron y aquellos que mantuvieron la categoría y manifestarles que para nosotros no es un drama, es fútbol y será un honor compartir categoría con nuestros clubes amigos de la B. Abrazo grande y buena jornada para todos", indicó el texto del titular de la entidad capitalina.
No es tiempo de debatir sobre el particular y polémico sistema de disputa. Ya se ha hecho y en general se está conforme con los resultados obtenidos en torno a la valorización y la importancia que se le da a las inferiores. Pero hay un dato insoslayable: Independiente salió subcampeón en Primera y como ya le sucedió a Don Bosco, campeón el año pasado, ni aún así pudo evitar el descenso...
Se fue el Rojo. Pronto sus hinchas esperan verlo en el lugar que le pertenece.
El goleador neuquino Jeldres se va a Deportivo Madryn: "Me sorprendió y estoy feliz"
No aclares que oscurece: el inédito audio del VAR en el penal más polémico de River-Cerro