Corea del sur. La apertura de los Juegos Olímpicos de Invierno estuvo dominada por el poco habitual marco político en el que las autoridades de Corea del Sur y del Norte tuvieron un acercamiento histórico, después de años de tensiones por el desarrollo nuclear del régimen comunista que lidera Kim Jong-un y que tiene al mundo bajo amenaza.
En el palco oficial coincidieron el presidente surcoreano Moon Jae-in con el jefe de Estado (en la práctica, presidente de la Asamblea Suprema del Pueblo de Corea del Norte) norcoreano Kim Yong-nam, a cargo de la delegación cuya máxima figura es, en realidad, Kim Yo-jong, hermana del dictador. La distensión entre las dos Corea en el marco de los Juegos Olímpicos ha sido observada con frialdad por los Estados Unidos y Japón, que están bajo amenaza constante por el desarrollo nuclear norcoreano.
Mientras el vicepresidente Mike Pence decidió no asistir a la cena de inauguración de los Juegos, el premier japonés llamó a las autoridades surcoreanas a no dejarse engañar por “la diplomacia de las sonrisas” que practican los enviados del régimen a los Juegos.
La hermana del líder norcoreano es el primer miembro de la dinastía reinante en el Norte en pisar suelo surcoreano desde el final de la guerra de Corea.