Hasta ahora los rastros más antiguos conocidos de utilización del calor para fabricar herramientas se remontaban a hace 25.000 años en Europa.
«Nuestro hallazgo de este uso del fuego muestra que estos primeros hombres modernos controlaban el fuego de una manera moderada y sofisticada», añadió Brown. Restos de silcreta, una amalgama de sílice capaz de ser trabajada al contacto con el calor, fueron encontrados enterrados en Sudáfrica.
«Después de calentada, la silcreta tomó un color rojo y era fácilmente desmenuzable. Además, era muy parecida a la encontrada en el hogar del sitio arqueológico. Al utilizar esta silcreta calentada, éramos capaces de producir copias muy realistas de las herramientas originales», explicó Marean.


