El acuerdo es que cada biblioteca deberá proporcionar el material de interés a socializar, ya sean textos de ficción, poesía o fragmentos de obras ilustres. También deberán diseñar el ploteo de la garita y será el Municipio el encargado de pagar la impresión. Una vez colocado, cada pasajero podrá aprovechar el tiempo de espera de su colectivo para leer y conocer las actividades culturales que puede hacer en el barrio.
"Es muy beneficioso no sólo para las bibliotecas sino fundamentalmente para fomentar el derecho a la información y promover la lectura y la difusión de escritos regionales". Marcela Galllardón.Presidenta de la Federación de Bibliotecas Populares"Nuestro objetivo es desafiar los tiempos que corren, donde la sociedad en general está atrapada por la tecnología y cada vez lee menos. Queremos salir a la búsqueda de lectores para propagar la cultura y los grandes maestros de las letras, por eso esta iniciativa de intervenir las garitas y usarlas como 'armas de instrucción masiva' nos parece una idea muy positiva de educación permanente", consideró Francisco Baggio, concejal de UNE-Neuquén Puede, y uno de los que impulsó el
proyecto en comisión.
El programa prevé que cada biblioteca popular tenga asignadas tres garitas de colectivos, las cuales deberán contar con información renovada periódicamente para mantener vivo el interés de los pasajeros.
"Con el programa se ayuda a las bibliotecas de la ciudad a alcanzar sus objetivos ya que permite otro medio de comunicación alternativo, gratuito y novedoso para dar a conocer sus actividades y así procurar nuevos usuarios, consultas y visitas, beneficiando a la comunidad en el acceso a la información", cerró Fernando Schpoliansky, concejal de UNE-Neuquén Puede.