"Si la persona que educa al animal no evita esa agresividad, se potencia y un niño puede ser considerado una presa", dijo un perito experto consultado por el tribunal. Otros testimonios, entre ellos el de la abuela del menor, indicaron que los animales del acusado ya habían protagonizado otros hechos violentos en el barrio. Aparentemente, cuando el hombre era advertido sobre la peligrosidad de sus mascotas, contestaba con insultos y evasivas. El dueño del pitbull estaba acusado de homicidio simple, un delito que contempla una pena entre 8 y 25 años de prisión. Su defensa consideró que nunca existió dolo eventual, pero la Justicia entendió lo contrario.
Perdón: Entre lágrimas, el condenado pidió disculpas a los familiares del nene asesinado.
¿De quién es la responsabilidad?
Este caso vuelve a poner en foco el tema de la responsabilidad de tener como mascota un perro de las denominadas "razas peligrosas". ¿La culpa es del animal y su genética o es pura responsabilidad del dueño?
Según explicó el doctor veterinario Juan Romero, el perro es "una herramienta del hombre" y tiene un comportamiento a partir de "las circunstancias" en las que vive. En este sentido, argumentó que el comportamiento del animal se debe "en un 30 por ciento a su genética" y en un 70 restante al "ambiente" en el que se cría. Es decir, un perro de gran tamaño como un pitbull, dogo o rottweiler puede comportarse de igual manera que un caniche, cocker o un perro mestizo. Aunque seguramente lo que va a variar es la gravedad de las lesiones que puedan ocasionar.
"El pitbull no tiene personalidad agresiva, sino que no fue adecuadamente sociabilizado. La mordida de un pitbull tiene una gran potencia, pero un mestizo de un gran porte hubiera generado lo mismo", señaló el veterinario.