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El país de Medio Oriente atravesó horas de terror tras los ataques en la ciudad de Tel Aviv; en una zona de ocio, un palestino proveniente de Cisjordania abrió fuego y, producto de los disparos, hubo dos fallecidos. El hombre, posteriormente, fue abatido en una mezquita en Jaffa, a pocos metros del lugar donde se efectuaron los tiros. El asaltante, de 28 años, se llamaba Raed Hazem, no contaba con afiliación a ningún grupo y era originario de Yemen
El ministro de Defensa Benny Gantz aseguró que el poderío de Israel permitirá “cortar de raíz” la ola de terrorismo: “Nuestros enemigos nos conocen. Las fuerzas armadas y las agencias de seguridad van a usar todas las capacidades defensivas y ofensivas necesarias”. De todas formas, el primer mandatario palestino Mahmud Abbas condenó los hechos y advirtió que el conflicto es perjudicial para ambas partes: “Matar a civiles sólo conduce a un mayor deterioro de la situación. Todo eso va en contra de lograr la estabilidad, sobre todo en este mes sagrado de Ramadán y las próximas festividades cristianas y judías”.
El padre del atacante, Fathi Hazem, se desempeñó como expreso de seguridad en la nación asiática y halagó la conducta de su hijo: “Tus ojos verán la victoria pronto. Verás el cambio y conseguirás la libertad” .