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La ficha técnica del helicóptero que se desplomó en Quillén

El trágico accidente provocó la muerte del piloto y su acompañante, que combatían los incendios forestales cerca de Aluminé.

Los dos tripulantes de un helicóptero que trabajaba en la lucha contra el fuego en la zona de Quillén se precipitó este miércoles a la mañana por causas que se trataban de establecer. La máquina pertenecía a una empresa contratada por el Gobierno provincial.

La Junta de Seguridad en el Transporte indicó que el helicóptero que cayó era un Bell 412 con matrícula a confirmar y que el suceso ocurrió a 40 millas al norte del Aeródromo Chapelco, en la provincia de Neuquén, lo que representa unos 65 kilómetros. Señaló también que el accidente se produjo a las 11.15 de la mañana y que en la investigación de las causas participan las sedes de Neuquén y Puerto Madryn.

A su vez, el Ministerio de Ambiente de la Nación también detalló que era un Bell 412 y agregó que era de "color blanco, de dos turbinas y nuevo, matrícula a confirmar". Aunque esta versión de la aeronave era nueva, este modelo de helicóptero se produce desde finales de los 70 y tiene un peso aproximado de 3 mil kilos.

Estos helicópteros medianos biturbina se utilizan especialmente para el rescate de personas en lugares de difícil acceso, por lo que son usualmente usados en zonas montañosas. Aunque pueden trasladar carga para ayuda humanitaria y hasta 14 pasajeros, esta versión del Bell 412 SP estaba adaptada con una configuración especial para la asistencia de incendios forestales a través de la carga de agua y de baldes.

Helicóptero Quillén.jpeg

Por su parte, el secretario de Desarrollo Territorial y Ambiente de la provincia, Jorge Lara, informó que el helicóptero no pertenecía a la flota provincial. Por el contrario, había sido alquilado en los últimos días por la gestión de la provincia a la empresa Helicópteros del Pacífico, radicada en Temuco, Chile, para apoyar a los brigadistas que combatían las llamas con otros vehículos aéreos.

En ese sentido, detalló que esta aeronave se utilizaba para trasladar agua, y no estaba autorizada para el traslado de personal a los distintos focos donde se concentran las llamas. Por eso, a bordo del Bell sólo viajaban dos personas: el piloto y un mecánico que prestaba asistencia en las tareas, y que fueron las dos víctimas fatales del accidente. Los dos trabajaban para la empresa que alquiló el helicóptero.

El apoyo aéreo resulta una herramienta fundamental para combatir las llamas, por lo que se utilizaron los helicópteros de la provincia y también vehículos provistos por la flota de la provincia de Córdoba y por el Plan Nacional de Manejo del Fuego, que también atienden otros focos de incendio en otros puntos de la Patagonia. A ellos se sumaron otros vehículos alquilados por la provincia y por empresas privadas.

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