El cuerpo corresponde a Alejandro Scarzella, el dueño del vehículo, quien estaba desaparecido desde el sábado en la localidad bonaerense de Hurlingham. Su madre había hecho la denuncia y contó que al día siguiente un grupo de hombres ingresó a su vivienda diciendo que eran amigos de Alejandro y que iban a buscar unas cosas. El domingo, cuando la mujer despertó, se encontró con que le habían desvalijado la casa y su hijo no estaba.