La realidad epidemiológica de la provincia de Neuquén se analiza día a día, con un nivel de proyección muy complejo hacia el futuro. Hasta hace poco, hubo una intención de planificar el escenario de la vuelta a la presencialidad en las escuelas (habrá clases en el interior en los lugares con menos contagios), pero los números fríos del COVID-19 y las recomendaciones de los especialistas en salud hacen rever las posibles medidas.
Un documento firmado por la ministra de Salud de la provincia, Andrea Peve, y un conjunto de médicos del sistema público y privado fue muy duro con la flexibilización de las restricciones a la circulación, en medio de un clima de saturación de las terapias intensivas.
Lo cierto es que la crisis económica no da respiro y tampoco la salud. Y la política tiene que pivotear hacia un lado y el otro, con los costos que ello implica. Se muere gente, pero también aumenta la pobreza y el Estado tiene grandes dificultades para planificar, pese a que ha acelerado la vacunación y Neuquén está entre las provincias con mejor performance en inmunización. Es que “con la vacuna no alcanza”, es lo que dicen los especialistas.
“La baja o no de la circulación es muy importante y tiene impacto directo y consecuencias reales en el sistema de salud, para bien o para mal”, afirman los médicos en el documento. En este esquema, y con el aumento de muertes en la zona de la confluencia, la vuelta a las clases presenciales está cada vez más lejos. “
Mientras los indicadores epidemiológicos sean los actuales y la ocupación del sistema de salud sea del 100%, es irresponsable pensar en la educación presencial”, sostuvo el secretario general de ATEN, Marcelo Guagliardo. Planificar se volvió una tarea muy compleja.