En el oeste neuquino, además de las demoras frecuentes y los colectivos que pasan de largo, los pasajeros tienen que caminar bastante para encontrar una garita donde protegerse del clima adverso. Y allí donde las hay, sólo en contadas excepciones sirven como resguardo. La mayoría son estructuras de chapas oxidadas, retorcidas por el vandalismo y el paso de los años.
En total, en la ciudad hay 966 paradas de colectivo. En la actual gestión de Horacio Quiroga se colocaron cerca de 100 garitas nuevas, que se distinguen del resto por los paneles transparentes y el diseño moderno. Hay además otras 350 que se instalaron hace años, algunas desde la época en que Indalo era una palabra desconocida para los neuquinos. Y quedan 540 esquinas que sólo tienen un cartel indicador.
Pero los números no dan cuenta real de lo que viven los pasajeros en las paradas de los barrios. Hay esquinas en las que la garita que se cuenta para la estadística es un bloque de hormigón desvencijado, sin asiento ni protección lateral. Es el caso de la calle Colón, frente al CPEM 53, y de Abraham al 2700, entre otros.
El subsecretario de Servicios Concesionados, Fernando Palladino, explicó que las garitas se van colocando en la medida en que el presupuesto lo permite. Aunque aclaró que nunca se va a poder cubrir el 100% "porque hay lugares donde es imposible por el terreno o porque los vecinos se oponen".
En los próximos días se licitarán 40 refugios nuevos, que se distribuirán en algunos de los barrios más postergados, como Cuenca XV, Z1 y Sapere. El orden de prioridad depende de la cantidad de pasajeros. Por eso, en los tramos con menos usuarios, la parada sólo se distingue de las demás esquinas por la hilera de personas que se agrupan junto al cordón.
Palladino reconoció que aún falta llegar a algunos barrios, aunque remarcó que se avanzó bastante en el último período. "Ahora, en Confluencia cubrimos un 80% de las paradas y vamos identificando donde se necesita", señaló.
En poco tiempo, si el clima se ajusta al almanaque, llegarán los días con más de 30 grados de máxima, por lo que los usuarios deberán soportar sesiones de hasta 45 minutos de pie bajo los intensos rayos del sol.
3 días es lo que dura en promedio una garita nueva hasta el primer rayón o rotura, según los datos que maneja el Municipio.
Ataques sin fin
Un imán para el vandalismo
Así sean de hormigón, chapa o plástico, la vida útil de las garitas es corta. En cuestión de meses, la pintura reluciente desaparece, las partes frágiles pierden su forma original y los asientos veteados hacen dudar a más de uno.
En los últimos cuatro años, se repararon unos 300 refugios, pero fue insuficiente. "En general, duran menos de una semana y ya se llenan de papeles que les pegan o los rompen. Por eso tenemos un programa permanente de limpieza y mantenimiento", contó Fernando Palladino.
La última reparación masiva se hizo en 2013 y, tres meses después, un 60% de las garitas que arreglaron estaban arruinadas. El mismo destino tuvieron los flamantes refugios de acrílico que compró el intendente hace 2 años.
La parada de Belgrano casi Colón, donde el jefe comunal se sacó la foto para presentar el moderno diseño a los vecinos, luce muy distinta apenas 24 meses después. Entre las roturas y los afiches electorales, cuesta reconocer la estructura colorida y brillante que se inauguró.
Indalo no se hace cargo de las paradas
NEUQUÉN
Las garitas de colectivo, aunque forman parte del servicio de transporte, no son responsabilidad de la concesionaria Indalo-Autobuses Santa Fe. Por eso, es el Municipio el que debe afrontar el costo de comprar y reparar los refugios para los usuarios.
En la última licitación, se pagó por cada garita cerca de 24 mil pesos y, en menos de un año, más de la mitad estaban rotas o dañadas. Ahora, la comuna inició una nueva convocatoria para instalar 40 refugios nuevos, a un costo que rondará los 30 mil pesos por unidad.
Fernando Palladino, subsecretario de Servicios Concesionados, explicó que no se obliga a Indalo a garantizar las garitas "porque no están en el contrato de concesión". Indicó que el Municipio hace un esfuerzo importante por mejorar el servicio y que planean llegar a los 500 refugios antes de fin de año. Añadió que a eso se sumará la construcción de dos centros de transferencia de pasajeros, para hacer trasbordo en las líneas troncales.
"Cada centro de esos son como 8 o 10 garitas nuevas, porque incluyen varios ramales; son similares a los que hay en la ciudad de Buenos Aires", indicó el funcionario municipal.
Estos superrefugios estarán ubicados en Novella y Necochea y en Sarmiento y Avenida Olascoaga. Está previsto inaugurarlos para diciembre de este año.