Sin embargo, los efectivos de la Comisaría Cuarta lograron detener a dos de los autores. El tercero, que iba a metros de distancia de sus cómplices, se hizo pasar por la víctima del robo. La puesta en escena se cayó cuando el verdadero damnificado llegó a la comisaría para denunciar el robo. Dentro de la sede policial no dudó en señalarle a los efectivos que el ladrón llevaba puestas sus zapatillas.
Finalmente, el tercer delincuente se sumó a los otros dos detenidos y fue trasladado a un calabozo.