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"Le pedí a Don Jaime que tire una luz desde arriba"

Lo dijo Fernando Croxatto, quien ayer fue nombrado obispo de Neuquén para reemplazar a Bressanelli.

PABLO MONTANARO

montanarop@lmneuquen.com.ar

Es un hombre sencillo, profundo y cercano, aportará muchísimo a nuestra Diócesis continuando el camino iniciado por Don Jaime De Nevares”. Con estas palabras, monseñor Virginio Bressanelli presentó a Fernando Martín Croxatto como su sucesor al frente de la Diócesis de Neuquén. Ayer, un minuto antes de las 7, el papa Francisco aceptó la renuncia de Bressanelli (presentó su disponibilidad del cargo al cumplir 75 años), nombrando como nuevo obispo de Neuquén a Croxatto, de 60 años, quien hasta ahora se desempeñaba como obispo auxiliar de Comodoro Rivadavia.

Croxatto será el quinto obispo de Neuquén. Nacido el 25 de septiembre de 1956 en Morón, provincia de Buenos Aires, realizó sus estudios primarios en el colegio Benito Nazar, de los Hermanos Corazonistas, y también en Córdoba, y parte de los secundarios en la casa de formación de los mismos religiosos y en el Instituto Juan Bautista Berthier, de los Misioneros de la Sagrada Familia, en el barrio porteño de Villa Luro.

"Vengo preparando mi corazón para esto, para continuar esta tarea, este trabajo, con mucho respeto teniendo en cuenta la historia de la Diócesis de Neuquén". Fernando Croxatto Padre obispo de Neuquén

Fue ordenado diácono el 15 de marzo de 1986 por el entonces obispo auxiliar de Buenos Aires, monseñor Luis Héctor Villalba, y recibió el presbiterado en diciembre de ese año de manos del cardenal Juan Carlos Aramburu, arzobispo de Buenos Aires.

Croxatto recibió el nombramiento del papa Francisco en esta ciudad, donde participa de un encuentro anual de los obispos de la región patagónica. Ayer presidió la misa de las 8:30 en la Catedral de Neuquén, acompañado por todos sus pares de la Patagonia.

El flamante obispo -quien se estima comenzará a cumplir funciones a fines de septiembre- expresó que sus expectativas al frente de la Iglesia neuquina están centradas en “conocer, escuchar, encontrarme con la gente, con las realidades de Neuquén, sus anhelos, sus esperanzas, sus dolores y sufrimientos”.

“Vengo preparando mi corazón para esto, para continuar esta tarea, este trabajo, con mucho respeto teniendo en cuenta la historia de la Diócesis de Neuquén”, expresó.

"Vamos viendo estos dolores y estas angustias que la gente vive con la falta de trabajo, los despidos”. Fernando Croxatto Padre obispo de Neuquén

En ese sentido, destacó la labor de De Nevares como primer obispo de Neuquén: “Ha marcado fuertemente la Diócesis y nos inspiró en este camino”.

Además, confesó que el miércoles frente a la tumba de Don Jaime, en la Catedral, le pidió: “Tiranos alguna luz desde allá arriba, vos que conociste bien a fondo esta realidad y tanto tiempo la llevaste adelante”.

Por último, sobre la actual situación social y económica, Croxatto sostuvo: “Compartimos la preocupación de todo el pueblo. Vamos viendo estos dolores y angustias que la gente vive con la falta de trabajo, los despidos y situaciones de poco futuro productivamente en muchos espacios y cómo acompañar esa realidad”.

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Del Impenetrable chaqueño a luchar contra la trata

Tras realizar cuatro años de estudio en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, en 1979 Fernando Croxatto ingresó al Seminario Metropolitano de Villa Devoto, donde obtuvo el bachillerato en Teología. El 6 de diciembre de 1986 fue ordenado sacerdote.

Ante su deseo de ser misionero, en 1991, con la autorización del cardenal Antonio Quarracino, arzobispo de Buenos Aires, Croxatto fue transferido a la diócesis de San Roque de Presidencia Roque Sáenz Peña, en la provincia de Chaco.

En 2009, el actual obispo de San Roque, monseñor Hugo Barbaro, le confió la parroquia de San Francisco Solano con sede en El Sauzalito, zona que exigía un fuerte impulso misionero. La parroquia, ubicada a 420 kilómetros de la ciudad de Sáenz Peña, abarca gran parte del Impenetrable chaqueño, donde sus habitantes son en su mayoría aborígenes de la comunidad wichi.

En ese lejano lugar del norte del país fue encontrado por el papa Francisco, quien en 2014 lo nombró obispo auxiliar de la Diócesis de Comodoro Rivadavia, donde tuvo un papel muy activo expresándose en contra del narcotráfico, la explotación infantil y la trata de personas.

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