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El miércoles por la noche, en el subsuelo de un edificio de nueve pisos destinado a estacionamiento, Carlos Mariano Gómez fue asesinado dentro la garita de vigilancia de un balazo en la cabeza. El muchacho, de 28 años, falleció un par de horas después en el hospital municipal Leónidas Lucero.
El disparo de medianoche llamó la atención de un testigo que vio salir del lugar a gran velocidad a un Volkswagen Suran rojo. Con ese dato y las cámaras de seguridad del Centro Único de Monitoreo (CUM), la Policía inició una persecución hacia uno de los accesos a la ciudad por la ruta nacional 3.
Desde un móvil divisaron al vehículo en la zona este y le hicieron señas de luces para que se detuviera, mientras accionaban la sirena. El conductor desoyó el llamado y aceleró hacia el final de la autovía que conduce a Punta Alta. A la altura del kilómetro 679, se fue a la banquina y volcó en una zanja.
Cuando los agentes lo abordaron, encontraron muerto en su interior a Gonzalo Juan Gogorza González, quien se suicidó con su revólver calibre 38, la misma arma con la que había matado a Gómez previamente.