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Aparentemente, y según el relato de la mujer que lo rescató, habría sido la propia madre del menor quien lo dejó en ese lugar y en esas condiciones, como una especie de castigo.
En diálogo con Tiempo de San Juan, pero queriendo reservar su identidad, la vecina señaló que encontró al niño en un notable estado de deshidratación y con su ropa defecada.
"Fue el proveedor de bebidas el que lo encontró y gritaba que había un chiquito atado con una manguera. El niño me pedía agua, pero cuando le preguntaba quien lo había atado no me sabía responder. Me decía `la aya, la aya´, pero no se le entendía bien", comentó a ese medio.
Dada la terrible situación, la mujer decidió llevar a su casa al pequeño y dar aviso a la policía. Sin embargo, previo a que llegarán los oficiales, la madre del menor se hizo presente y terminó agrediendo a la vecina.
“Yo lo llevé al interior de mi casa, porque la tierra estaba re caliente y como ustedes podrán ver no eran condiciones para que él este acá un minuto más. Entonces yo lo desaté, llamé a la policía y me llevé al chiquito a mi casa para darle agua… Pero antes de que llegara la policía apareció Daniela Frías, la madre del menor”, comentó y luego siguió diciendo: “Ella entró a mi casa con mucha broncha, porque yo le dije ‘Para qué venís a buscarlo si mirá como ha estado’. Entonces ella me empujó, me quitó al chiquito y se lo llevó. Le avise que ya había llamado a la policía y ella me dijo que no le importaba, que el niño era de ella y se lo llevaba y que iba a decir que todo era mentira".
El caso provocó un gran malestar entre los habitantes del Loteo Los Ramos y tras la denuncia presentada por la mujer, tomó intervención el personal del Centro de Abordaje de Violencia Intrafamiliar y de Género de San Juan, que se hizo cargo tanto del menor involucrado como de sus otros dos hermanos.
Debido a la agresión a la vecina, y un video que se aportó como prueba, la madre del niño quedó detenida en la Comisaría 9° de ese departamento sanjuanino.
Según trascendidos, el hijo de la acusada se encuentra en buen estado de salud, aunque recibió asistencia médica y psicológica. Al igual que sus hermanos, quedaría al cuidado de su abuela hasta que la Justicia de Menores decida sobre la situación procesal de su mamá.
El maltrato infantil se define como los abusos y la desatención de que son objeto los menores de 18 años, e incluye todos los tipos de maltrato físico o psicológico, abuso sexual, desatención, negligencia y explotación comercial o de otro tipo que causen o puedan causar un daño a la salud, desarrollo o dignidad del niño, o poner en peligro su supervivencia, en el contexto de una relación de responsabilidad, confianza o poder. La exposición a la violencia de pareja también se incluye a veces entre las formas de maltrato infantil.
Esta problemática es una causa de sufrimiento para los niños y las familias, y puede tener consecuencias a largo plazo. El maltrato causa estrés y se asocia a trastornos del desarrollo cerebral temprano. Los casos extremos de estrés pueden alterar el desarrollo de los sistemas nervioso e inmunitario. En consecuencia, los adultos que han sufrido maltrato en la infancia corren mayor riesgo de sufrir problemas conductuales, físicos y mentales.
De acuerdo con los datos registrados por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, los llamados a la línea 137 por violencias intrafamiliares y/o sexuales aumentaron un 20% durante la cuarentena, respecto al mismo período de 2019. La cantidad total de niñas y niños que sufrieron estos tipos de violencias se incrementó un 23%: específicamente, aumento del 28% en violencia familiar y del 13% en violencia sexual. En tanto, la cantidad de chicos y chicas que fueron violentados/as en el entorno digital (lo que incluye principalmente grooming y utilización de imágenes en pornografía) aumentó un 267%.
La interrupción de clases presenciales y de actividades deportivas y sociales, no sólo impacta en la salud emocional y física de los chicos y las chicas. La falta de contacto y de vinculación con sus pares y adultos de referencia (familiares, docentes y profesionales de la salud, entre otros) dificulta los pedidos de ayuda que los propios niños y niñas puedan hacer, o la intervención de personas cercanas que puedan detectar situaciones de maltrato y requerir asistencia del Estado.
Según datos de UNICEF, antes de la crisis por el coronavirus en el 70% de los hogares del país los chicos se ven expuestos a situaciones de violencia asociados a métodos de crianza como gritos, insultos, zamarreos o golpes. Y en el 40% de los hogares se utiliza violencia física y en el 10% castigo físico severo.