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Médica neuquina se va a ayudar a refugiados sirios

En Serbia asistirá a quienes escapan de la guerra.

Pablo Montanaro

montanarop@lmneuquen.com.ar

Neuquén- Una vez más, la médica dermatóloga Fernanda Barral dejará de atender por unas semanas en sus consultorios de San Martín de los Andes y Neuquén capital para viajar casi 13 mil kilómetros hasta Serbia, donde brindará asistencia a cientos de refugiados sirios que viven en situación de calle tras huir de la guerra que se desató hace siete años en su país y dejó hasta el momento 450 mil muertos.

Barral, de 56 años, viajará el 26 de enero a Belgrado, capital de la República de Serbia, y se trasladará a Sid, un pueblo ubicado a 5 kilómetros de la frontera con Croacia, donde atenderá a los refugiados junto a otros médicos y enfermeros. En diálogo con LM Neuquén, la médica explicó que “estas personas debieron abandonar su país escapando de la guerra y quedaron atrapados en un mundo que no les está abriendo las puertas y se encuentran en estado de indigencia, evitando permanecer en los campos para refugiados debido a las condiciones infrahumanas que se vive en esos lugares”.

Integrante de No Name Kitchen, una organización española conformada por voluntarios de distintos países que desarrollan su tarea en la zona de conflicto, Barral precisó que los refugiados sirios “decidieron quedarse en la calle con la intención de poder cruzar en algún momento la frontera para llegar a algún país de la Unión Europea, por ejemplo España o Alemania, en algunos casos pagándoles a las mafias que les cobran entre 2500 y 3000 euros para cruzar la frontera a pie”.

Barral se instalará en una fábrica abandonada donde la asociación les brinda a cientos de refugiados dos comidas diarias, abrigo y asistencia médica. “Cada vez que estas personas intentan cruzar la frontera hacia Croacia tienen que caminar más de 20 kilómetros; cuando llegan deben enfrentarse a la Policía, son golpeados y terminan heridos o por las bajas temperaturas sufren hipotermia”, cuenta.

Es por eso que desde la organización civil Prensa y Acción Humanitaria, que trabaja en diferentes zonas de catástrofes humanitarias, están solicitando donaciones de elementos de curación y medicamentos (ver aparte).

Dice que hay unas 200 personas a las que se asiste pero esa cantidad puede variar. Pone como ejemplo que en Navidad llegaron 150 personas refugiadas, provenientes de distintos campos de Serbia, “porque había circulado el rumor que la frontera croata estaba abierta”.

Explica que ayudar como lo hizo el año pasado en el Mediterráneo (ver aparte) la hace reencontrarse con el motivo por el que estudió medicina. “Es decir, ayudar en los lugares donde no llega la asistencia médica ni humanitaria. En estos lugares uno ayuda a personas que están largándose a la muerte, están muertos en vida”, remarca.

Piden insumos y medicamentos

Barral solicitó la donación de gasas, vendas elásticas, ibuprofeno, diclofenac, termómetros, ácido fusídico crema, antimicóticos, antihistamínicos, antibióticos, parches de hidrocoloides. Podrán entregarlo en Córdoba 126 (Neuquén) hasta el 18 de enero, de 9 a 20, o contactarse a fernandabarral@gmail.com.

Rescató a cientos de africanos en Libia

Durante dos semanas del invierno de 2017, la médica Fernanda Barral recorrió el Mediterráneo en busca de los náufragos africanos que se lanzaban al mar para huir de la miseria, el hambre y la guerra en su continente.

Su misión, como la de otros 14 voluntarios, fue levantar a 500 refugiados al buque, recorriendo por las costas europeas en busca de un puerto que los recibiera. “En esos días no es mucho lo que podés transmitir, no podés darles esperanza porque ellos no la tienen”, comentó en aquella oportunidad en relación a que las ciudades europeas se niegan a recibirlos y, en otros casos, deportan a los náufragos, que deben volver al horror de sus países de origen.

Fue testigo de cómo morían personas en el mar sin poder ayudarlos debido a la prohibición de Libia a que traspasen esa barrera de las 12 mil millas para salvar a quienes se ahogaban.

Entre sus recuerdos de aquella travesía, aún permanece la imagen de Sara, una niña de dos años que pudo salvar de las costas de Libia. Ella misma se ocupó durante dos días de navegación de la menor. Al bajar en la costa italiana, Fernanda bajó con Sara en sus brazos y la encomendó especialmente a las fuerzas italianas.

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