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El incidente ocurrió el 2 de agosto de 2016. El demandante estaba escondido de bajo de las escaleras y fue hallado por un uniformado quien le disparó una bala de goma. En total, el preso recibió nueve impactos de estas balas y un culatazo en la cabeza.
Al ofrecer su testimonio sobre el incidente, el reo contó que los funcionarios lo obligaron a firmar una declaración donde afirmaba que las heridas fueron provocadas por otros internos del centro en medio del motín. La cual, fue firmada bajo amenaza, ya que, si no cumplía las órdenes sería trasladado al pabellón de castigo.
Además de los impactos de balas, dos días después el mismo preso recibió un golpe con una piedra por otro interno, lo cual, le hizo perder la visión del ojo izquierdo. Todos estos según publicó el diario Uno.
Como resultado el recluso afectado presento una demanda civil contra el gobierno provincial por su falta de servicio. A lo cual, desde el Ejecutivo respondieron que el demandante pertenecía a un grupo conflictivo, quienes rompieron las normas reglas del penal en varias ocasiones, así como recordaron su "deuda con la sociedad".
Sin embargo, los jueces que llevan el caso remarcaron que en la pericia médica se demostró que era irrazonable que se hayan producido las heridas como se detalla en el informe. Y se apoyaron en que las declaraciones fueron dadas por el preso "bajo coacción y con miedo a recibir castigos mayores".
El día de ayer finalmente se conoció el fallo, donde se confirma que el Estado Provincial deberá pagar al joven una indemnización cercana al millón de pesos.