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Ana Laura Calducci - calduccia@lmneuquen.com.ar
Llega diciembre y, mientras las góndolas se llenan de lucecitas de colores y garrapiñadas, los vendedores clandestinos de pirotecnia reanudan su negocio. Este año se pagará caro por burlar la prohibición. Al que descubran con una carga de petardos y cañitas voladoras le aplicarán multas de hasta 56 mil pesos.
Aunque la pirotecnia está prohibida en la ciudad hace seis años, apenas inicia diciembre aparecen decenas de vendedores informales que se arriesgan a la multa y hasta ponen su vida en peligro para ganar unos pesos. Tienen a su favor la complicidad de muchos clientes dispuestos a pagar cualquier precio con tal de celebrar la Navidad con un explosivo en la mano.
Por venta de pirotecnia, las multas van de 28 mil a 56 mil pesos y a eso se suma el decomiso de la carga y la clausura del comercio, en el caso de que sea en un local habilitado. Los compradores tampoco zafan: la sanción por usar fuegos de artificio oscila entre 1400 y 4200 pesos.
En el Municipio ya están preparando el operativo para este fin de año. Gustavo Orlando, subsecretario de Comercio, informó que arrancarán la próxima semana con controles “puntuales y sorpresivos” en todos los ingresos a la ciudad.
“En realidad ya estamos trabajando, porque teníamos información y estamos buscando el ingreso de algunos camiones con pirotecnia ilegal, pero en unos días vamos a tener la reunión con la Policía para ver cómo instrumentamos los controles fuertes a partir de diciembre”, explicó.
Recordó que el año pasado uno de los grandes “coladores” por el que entró pirotecnia clandestina fue el tercer puente y añadió que “esta vez tendríamos que estar mejor porque se estableció una base de la Policía ahí mismo, así que debería estar más tranquilo”.
Hace unos días, el gobernador Omar Gutiérrez reglamentó la ley que prohíbe la pirotecnia, que complementa la ordenanza que rige en Neuquén desde 2012. Orlando aclaró que el nuevo decreto no cambia la forma de trabajo del Municipio, “pero sí esperamos que la Provincia se involucre de manera más directa, con más gente para los controles”.
Indicó que, aunque está prohibida todo tipo de manipulación y venta, se enfocan “en el acopio, que es el peligro más grande, porque cualquier vecino puede tener al lado un polvorín”.
Señaló que los vendedores informales suelen esconder las cargas explosivas en sus casas, lo que los pone en peligro a ellos, a su familia y a los que viven en los alrededores.
“Por suerte, los mismos vecinos nos dan los datos para los operativos, porque la comercialización se da mucho por internet y necesitamos ese aviso para que un juez libre un allanamiento y poder ingresar a los domicilios”, remarcó el mandatario neuquino.
Confió que “es difícil” erradicar la venta casera, pero se mostró confiado en que pronto se logrará la meta de la pirotecnia cero.
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