Las sospechas son con respecto a un supuesto accidente con una muestra. Qué se sabe sobre la "peste" y qué dijeron las autoridades
La muerte de una trabajadora de un instituto especializado en el estudio de una peste activó un operativo sanitario en Siberia, Rusia. Casi 200 personas que pudieron tener contacto con ella quedaron bajo observación, en medio de versiones sobre un posible contagio de peste neumónica.
La mujer fue identificada como Daria Shipilova, de 28 años, quien trabajaba en el Instituto Antipeste de Irkutsk. Había ingresado a un hospital de Shelejov con un cuadro respiratorio grave y necesitó asistencia mecánica para respirar. Su fallecimiento se conoció el 2 de octubre.
Las autoridades sanitarias, sin embargo, informaron un diagnóstico de “neumonía de origen desconocido”. Hasta este lunes no existía una confirmación oficial de peste ni de una fuga de material biológico del laboratorio.
Las autoridades rusas investigan el incidente en un laboratorio en Siberia extremo este del país, que habría liberado una sustancia peligrosa y causado la muerte de una trabajadora. Lo informaron autoridades citadas por CNN y el sitio independiente ruso Moscow Times.
El operativo alcanzó a 197 personas que podrían haber estado expuestas. De ese grupo, 189 fueron hospitalizadas para su seguimiento. La medida respondió a una sospecha de infección: esas internaciones no equivalen a casos confirmados de peste.
El gobernador de Irkutsk, Igor Kobzev, convocó una reunión extraordinaria con responsables sanitarios y comunicó que los primeros análisis de los contactos habían dado negativo. Este lunes señaló que familiares y allegados que están en cuarentena podrían recibir el alta la semana próxima.
También se difundieron versiones sobre el cierre de varios hospitales. Los reportes posteriores indicaron que distintos centros de Irkutsk seguían atendiendo con sus horarios habituales, aunque con restricciones puntuales. En Shelejov, el establecimiento que atendió a la trabajadora aplicó medidas de cuarentena.
Las sospechas son con respecto a un supuesto accidente con una muestra. Shipilova habría roto un tubo de ensayo que contenía bacterias vivas mientras trabajaba. Ese relato vinculó su enfermedad con una posible exposición a Yersinia pestis, la bacteria que provoca la peste.
La agencia sanitaria rusa Rospotrebnadzor negó haber encontrado evidencia de ese episodio. Afirmó que una inspección de seguridad biológica, revisada por una comisión de expertos, no detectó accidentes en el manejo de microorganismos patógenos dentro del instituto. “No se detectaron microorganismos vinculados con su actividad profesional”, sostuvo el organismo sobre las muestras de la fallecida.
Alexei Tsydenov, jefe de la vecina república de Buriatia, inicialmente atribuyó la muerte a la peste, pero después modificó su mensaje para presentarla como una posibilidad.
En su actualización, Rospotrebnadzor aseguró que la situación epidemiológica era estable. Detalló que los controles de los contactos detectaron dos casos de covid y dos de rinovirus, sin identificar otras infecciones.
Tampoco registró nuevas consultas por enfermedades infecciosas entre los empleados del instituto en los diez días previos.
La peste neumónica afecta a los pulmones y es una de las formas más graves de infección por Yersinia pestis. Puede comenzar al inhalar partículas respiratorias infectadas o aparecer cuando otra forma de peste se extiende hasta el sistema respiratorio.
La bacteria circula principalmente entre pequeños mamíferos y sus pulgas. La variante pulmonar puede transmitirse entre personas a través de partículas respiratorias, una característica que obliga a vigilar a los contactos y proteger al personal que atiende a los pacientes.
La enfermedad puede avanzar con rapidez y provocar tos, dificultad para respirar y expectoración con sangre. Sin tratamiento puede resultar mortal, pero existen antibióticos eficaces y la atención temprana mejora las posibilidades de recuperación.