Con más de 64 millones de votos, el presidente supera a Flavio Bolsonaro por casi tres puntos. El nuevo mandato iniciará en enero de 2027.
Luiz Inácio Lula da Silva fue reelegido este domingo en el balotaje presidencial en Brasil y se encamina a un inédito cuarto mandato. Con el 99.7% de las secciones totalizadas, el presidente lleva 51,76% de los votos válidos (poco más de 64 millones de sufragios) contra el 48,24% de Flavio Bolsonaro.
La diferencia supera los tres millones de votos y se mantuvo estable a medida que avanzó el escrutinio. Los datos corresponden a la actualización oficial del Tribunal Superior Electoral (TSE) a las 21:15 horas de Brasil.
De esta manera, Lula completara una trayectoria sin precedentes: fue presidente entre 2003 y 2010, regresó al poder en 2023 tras vencer a Jair Bolsonaro, y ahora busca gobernar hasta 2031. Ningún presidente en la historia democrática de Brasil habrá ejercido cuatro mandatos. El ganador asumirá el 5 de enero de 2027.
Las urnas cerraron dos horas después de lo previsto, tras la polémica prórroga ordenada por el juez del Supremo Tribunal Federal Cristiano Zanin.
La extensión del horario generó un caos en buena parte del territorio. Numerosos votantes que se acercaron a sufragar después de las 17 encontraron colegios electorales cerrados, ya que la orden de prórroga no llegó a tiempo y los funcionarios habían dado por concluida la jornada. La situación también complicó a los inspectores encargados de retirar las urnas, quienes habían recibido instrucciones de permanecer en los establecimientos hasta las 19.
En paralelo, el Ministerio de Justicia y Seguridad Pública anunció que la Policía Federal abrió una investigación para determinar si se cometieron delitos que obstaculizaron el transporte de votantes en el estado de Sergipe. Según el director de Investigación de la PF, Dennis Cali, se indagan los delitos de "obstruir el ejercicio del derecho al voto y ocultar medios de transporte para perjudicar al votante".
En Bahía, la situación fue más grave: un juez ordenó el arresto de un funcionario de la capital estadual por bloquear la salida de 75 autobuses públicos. El alcalde de Salvador, Bruno Reis —aliado de Bolsonaro—, justificó la medida alegando que los vehículos llevaban volantes del Partido de los Trabajadores (PT), aunque esa práctica está permitida por la ley brasileña. Bahía es un bastión electoral de Lula.
El mandatario no ocultó su furia. "Nadie puede dejar de votar porque algún empresario sinvergüenza o algún alcalde de mala calaña intentó impedir que el pueblo votara", dijo frente a su casa en San Pablo. Lula había pedido la prórroga denunciando la ausencia premeditada de autobuses que usan los electores de menores recursos. Bolsonaro también se sumó al pedido, aunque lo justificó por las intensas lluvias y deslizamientos de tierra registrados en varias zonas del país.
La elección se realizó en un clima de alta tensión y paridad extrema entre ambos candidatos. Bolsonaro, abogado de 45 años que ganó la primera vuelta del 4 de octubre por poco más de dos millones de votos, votó en Río de Janeiro junto a su esposa Fernanda y afirmó que "es un momento de cambio".
Lula, quien cumplirá 81 años el próximo martes, lo hizo en San Pablo y destacó la movilización popular: "Lo que vi en esta segunda vuelta no fue por un partido político, fue el pueblo a la calle a defender sus conquistas".
Desde Washington, el presidente Donald Trump dijo que sigue con atención el proceso. La Casa Blanca brindó un respaldo público al candidato opositor durante toda la campaña.