Brasil define el próximo presidente: Lula y Bolsonaro se enfrentan en el último debate clave antes del balotaje

El presidente Luiz Inacio Lula da Silva y el opositor Jair Bolsonaro se enfrentan en un nuevo debate en medio de acusaciones cruzadas. Un escenario que se definirá voto a voto.

Brasil define el próximo presidente: Lula y Bolsonaro se enfrentan en el último debate clave

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva y su rival conservador Flávio Bolsonaro se medirán este viernes en un último debate televisado para intentar convencer a los indecisos dos días antes del balotaje presidencial en Brasil. La contienda se perfila reñida, tal como reflejan las encuestas que sitúan a ambos candidatos en un empate técnico.

El encuentro, que se realizará en los estudios de TV Globo, la principal cadena del país, llega tras un primer debate donde intercambiaron acusaciones y chicanas. En esta ocasión, la cadena limitará los desplazamientos de los postulantes en el estudio, una medida que responde a incidentes previos donde Bolsonaro aparecía negando con la cabeza detrás de Lula mientras este hablaba.

Una petición en línea que ya suma más de un millón de firmas solicitó a la emisora que rectifique en directo las afirmaciones falsas que puedan surgir. Ambos espacios políticos acusan al adversario de difundir masivamente desinformación a través de plataformas digitales y redes sociales, una táctica que marca el tramo final de la campaña.

Claves del enfrentamiento final entre Lula da Silva y su rival

La campaña ha entrado en una etapa de mayor movilización, con la izquierda en las calles y la derecha concentrando sus esfuerzos en las redes sociales. Bolsonaro denunció públicamente la difusión de “un montón de fake news”, incluyendo versiones sobre un supuesto plan para eliminar programas sociales con el objetivo de cumplir promesas de recortes presupuestarios. Esta estrategia busca desestimar las propuestas del actual mandatario.

Por su parte, Lula da Silva, quien busca un cuarto mandato no consecutivo, plantea la elección como una defensa de la democracia y apela al rechazo de un posible regreso de la familia Bolsonaro al poder. El exmandatario ha sido condenado a 27 años de prisión por golpismo tras impedir la asunción de Lula después de su derrota electoral en 2022, y cumple la pena bajo arresto domiciliario.

La contienda electoral se ha extendido al ámbito judicial, con ambos candidatos presentando reclamos ante el Tribunal Superior Electoral para solicitar la inhabilitación de su contrincante. La campaña de Lula acusó a Meta, la empresa dueña de Facebook, Instagram y WhatsApp, de intervenir en favor de Bolsonaro mediante una supuesta manipulación de sus algoritmos.

La compañía, si bien negó la acusación, admitió la existencia de “problemas técnicos” que podrían afectar a Brasil.

Brasil va al balotaje: el impacto en la economía argentina

Lo que decida Brasil este domingo tendrá consecuencias directas sobre la Argentina. El país vecino es el principal socio comercial de la Argentina y la evolución de su economía —el nivel de actividad, las tasas de interés y la cotización del real— impacta de manera directa sobre el comercio bilateral, la competitividad industrial y las inversiones.

"Lo que decidan en Brasilia y San Pablo tiene implicancias directas para Buenos Aires. Lo último que necesita la economía argentina es un frenazo de la economía brasileña", advirtió Federico Vaccarezza, especialista en economía internacional y relaciones Brasil-Argentina, en declaraciones a Ámbito.

Las diferencias entre los dos candidatos que se medirán este domingo 25 de octubre no son de modelo, sino de velocidad y mecanismo. Flávio Bolsonaro propone una consolidación fiscal acelerada: regla vinculada a la deuda/PBI, mayor restricción del gasto, privatizaciones y reducción de la estructura estatal.

Su programa implicaría un enfriamiento mayor de la economía brasileña durante el primer año, pero con potencial de recuperación más rápida si logra respaldo político y credibilidad en los mercados.

Lula, en cambio, apuesta por una consolidación gradual: preservar programas sociales e inversión pública, apoyarse más en mayores ingresos y revisión de beneficios tributarios. El riesgo de ese camino es que alivie las cuentas sin resolver el crecimiento estructural del gasto.

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