Los agentes observaron un bulto en la parte delantera de su cintura y advirtieron que parecía nervioso, pero todo terminó con una gran sorpresa.
Un hombre fue detenido en el Aeropuerto Internacional de Miami después de que los agentes notaran un bulto extraño en su cuerpo, y al revisarlo se llevaron una gran sorpresa.
El acusado es Alberto Hernández Castillo, un cubano de 40 años con residencia legal permanente en Estados Unidos. Llegó desde La Habana el domingo 4 de octubre y dijo a los oficiales que había viajado a la isla para visitar a su familia.
Un oficial de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza lo había seleccionado para una segunda inspección al llegar a la terminal. El pasajero declaró que llevaba un equipaje de mano y una riñonera. La revisión de ambos bolsos no detectó elementos de contrabando.
De acuerdo al reporte oficial, los agentes observaron un bulto en la parte delantera de su cintura y advirtieron que parecía nervioso al responder las preguntas sobre el viaje. Lo llevaron entonces a un sector privado del aeropuerto para realizarle una revisión corporal, según consta en el expediente.
Allí descubrieron que llevaba diez aves vivas ocultas en su ropa interior. Los animales estaban dentro de tubos de plástico guardados en bolsillos cosidos a la prenda.
Hernández Castillo quedó acusado de contrabando de mercancías tras el hallazgo. En el formulario de declaración aduanera, el hombre marcó “no” en todas las preguntas relacionadas con el ingreso de animales, plantas o ejemplares de vida silvestre.
Después de comparecer ante la Justicia federal, recuperó la libertad con una fianza de 25.000 dólares. La investigación señaló que no presentó la documentación requerida para ingresar los animales al país.
El registro dejó al descubierto seis recipientes cilíndricos de plástico transparente, envueltos con cinta adhesiva. Estaban alojados en bolsillos negros cosidos a la ropa interior. Algunos tenían una malla negra colocada cerca de las aberturas, de acuerdo con los documentos judiciales.
La identificación preliminar distinguió dos especies entre las aves recuperadas. Las fotografías anexadas a la denuncia muestran los tubos utilizados para transportarlas y a los pájaros dentro de una jaula después de que los retiraran de los recipientes.
Consultado por el origen y el destino de los animales, Hernández Castillo respondió que eran para su “uso personal”. Luego invocó su derecho a guardar silencio y decidió no contestar más preguntas. Esa fue la explicación que quedó registrada en la denuncia.
Los investigadores señalaron que, al momento de la inspección, no encontraron constancia de que el pasajero hubiera presentado la documentación exigida para la importación de fauna silvestre. La acusación se apoya en el traslado de los pájaros sin declarar y sin completar los trámites correspondientes.
El ingreso de fauna silvestre a Estados Unidos requiere una declaración específica ante el Servicio de Pesca y Vida Silvestre, además de los permisos que correspondan según la especie. Las normas contemplan tanto los envíos comerciales como los personales y también alcanzan a ejemplares nacidos en cautiverio.
Para los envíos de animales vivos, el organismo exige notificar la llegada con 48 horas de anticipación a la oficina de inspección del punto de entrada. Ese aviso permite organizar la revisión del cargamento antes de su arribo.
Hernández Castillo está representado por un defensor público. Su próxima audiencia está prevista para el 26 de octubre, cuando deberá responder formalmente a la acusación presentada ante la Justicia federal de Miami.