El presidente de Estados Unidos relativizó el impacto del aumento del barril que superó los 100 dólares en medio de la escalada bélica.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, restó importancia este domingo al aumento del precio del petróleo provocado por la guerra con Irán y sostuvo que se trata de “un pequeño precio a pagar” frente al objetivo estratégico de neutralizar el programa nuclear de ese país.
La declaración fue publicada en su red social Truth Social, donde el mandatario defendió la ofensiva militar y vinculó directamente el impacto en los mercados energéticos con la operación en curso en Medio Oriente.
“El aumento a corto plazo de los precios del petróleo, que caerán rápidamente cuando termine la destrucción de la amenaza nuclear de Irán, es un precio muy pequeño a pagar por la seguridad y la paz de Estados Unidos y del mundo. ¡Solo los tontos pensarían lo contrario!”, escribió Trump.
El barril de referencia estadounidense, el West Texas Intermediate (WTI), superó este domingo los 100 dólares por barril, un nivel que no se registraba desde julio de 2022.
El WTI llegó a subir hasta un 15% durante la jornada y alcanzó los 104,61 dólares por barril, luego de haber registrado la semana pasada un aumento acumulado cercano al 36%. En paralelo, el Brent Crude —la referencia internacional del mercado— también superó los 102 dólares por barril.
La tensión se profundizó porque varios países productores comenzaron a reducir su oferta. Emiratos Árabes Unidos y Kuwait recortaron su producción debido a la imposibilidad de exportar con normalidad mientras el Estrecho de Ormuz permanece prácticamente bloqueado, mientras que Irak inició el cierre parcial de algunos campos petroleros la semana pasada.
El conflicto en Medio Oriente no muestra señales de desescalar. Los ataques de Estados Unidos e Israel contra instalaciones iraníes y las respuestas de Teherán ya involucran a más de una docena de países en la región.
Durante el fin de semana también se registraron amenazas contra infraestructura petrolera clave. Arabia Saudita informó que interceptó drones dirigidos al campo petrolero Shaybah, una instalación con capacidad cercana al millón de barriles diarios. Además, el reino debió suspender operaciones en la refinería Ras Tanura, la mayor del país, y comenzó a redirigir cargamentos hacia puertos del Mar Rojo para evitar el paso por Ormuz.
La suba del crudo también empezó a trasladarse a los precios de los combustibles. En Estados Unidos, los valores minoristas de la gasolina alcanzaron su nivel más alto desde agosto de 2024, lo que agrega presión política sobre la administración Trump de cara a las elecciones legislativas de mitad de mandato previstas para este año.
El impacto ya se extiende a otros mercados. China ordenó a sus principales refinerías suspender exportaciones de diésel y gasolina para asegurar el abastecimiento interno, mientras que Corea del Sur evalúa introducir un tope al precio del petróleo por primera vez en tres décadas.
Las señales del mercado también reflejan la tensión a corto plazo. El diferencial inmediato del Brent —la diferencia entre los contratos más cercanos— se amplió hasta 5,49 dólares por barril en backwardation, un indicador que suele interpretarse como señal de escasez en la oferta. Hace apenas un mes, esa brecha era de 58 centavos, lo que evidencia la rapidez con la que se recalibró el mercado energético global frente a la crisis en Medio Oriente.