La desaparición del pequeño mantuvo en vilo a los investigadores durante más de un año. El padre enfrenta cargos por homicidio, abuso y ocultamiento de pruebas.
Un brutal crimen conmociona a Estados Unidos luego de que la policía detuviera a un hombre acusado de asesinar a su hijo de cuatro años y ocultar el cuerpo en el terreno de la casa donde residían.
La víctima, identificada como Aiden Bevins, era buscada desde hacía más de un año hasta que los investigadores lograron localizar sus restos. El principal sospechoso es su padre, Jacob Scott Bevins, quien ahora enfrenta cargos por homicidio, abuso y manipulación de pruebas.
De acuerdo a información brindada por la policía local, el viernes 5 de junio arrestaron a Bevins y lo trasladaron a la cárcel del condado de Grays Harbor.
El hombre enfrenta cargos por homicidio en segundo grado, homicidio por abuso, homicidio culposo, agresión a un menor y disposición ilegal de restos humanos. Además, lo acusan de dar declaraciones falsas o engañosas a funcionarios públicos.
La investigación comenzó el 12 de mayo, cuando los oficiales se acercaron a Bevins tras la denuncia por la desaparición de su hija de 6 años. Si bien la nena estaba a salvo con su madre, los agentes notaron que Aiden Scott Bevins, el hijo menor, no aparecía por ningún lado.
En un primer momento, Bevins aseguró que el nene estaba con familiares en otro estado, pero los parientes negaron haberlo visto.
Ante las contradicciones, la policía lo interrogó nuevamente y el hombre terminó confesando que había golpeado a su hijo en la cabeza y lo mató. Más tarde, intentó cambiar su versión y dijo que el chico se había caído mientras lo perseguía al baño.
El 15 de mayo, los restos de Aiden fueron encontrados dentro de una bolsa de basura, enterrados debajo de la casa familiar. Los peritos confirmaron que el nene murió por un fuerte golpe en la cabeza, una lesión incompatible con la explicación del padre.
Vecinos de la zona quedaron conmocionados por el hallazgo. “Mi hija vio tierra removida entre el árbol y la casa. Tengo nietos que juegan acá, no los voy a dejar volver”, contó Tammy Pratt, que vive en un dúplex cercano.
Tanto Aiden como su hermana habían pasado por el sistema de adopción y cuidado temporal antes de regresar con sus padres biológicos.
Los antiguos tutores, Gary y Magali Lopez, revelaron que habían alertado varias veces a los servicios de protección infantil por el estado de salud y la seguridad de los chicos.
El caso generó un fuerte impacto en la comunidad y reavivó el debate sobre el seguimiento a familias con antecedentes de violencia y la protección de los menores en situaciones de riesgo.