La medida reemplaza los gravámenes que vencían hoy y alcanza a los 60 principales socios comerciales de EEUU.
Estados Unidos comenzó a aplicar este viernes nuevos aranceles del 10% como mínimo a 60 países, entre ellos la Argentina, en sustitución de un gravamen que venció el mismo día. La medida fue confirmada por la oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos ( USTR) en su sitio oficial e impacta sobre los principales socios comerciales del país norteamericano, que representan el 99,4% de las importaciones estadounidenses totales.
Los nuevos gravámenes se sustentan en investigaciones del USTR sobre el uso de trabajo forzoso en los países afectados. Según el comunicado oficial, "el 2 de junio de 2026, el Representante Comercial de Estados Unidos determinó que los actos, políticas y prácticas de las 60 economías investigadas relacionados con la falta de imposición y aplicación efectiva de una prohibición sobre la importación de bienes producidos con trabajo forzado no son razonables". Ese fundamento legal es clave: este tipo de aranceles son más difíciles de rebatir que los aplicados por razones puramente comerciales, ya que se apoyan en investigaciones previas y en marcos normativos de derechos laborales.
La Argentina quedó clasificada en la franja del 10%, la más baja de la escala. Junto a ella figuran Bangladesh, Camboya, Canadá, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, India, Indonesia, Jordania, Malasia, México, Pakistán, Sri Lanka, Trinidad y Tobago y el Reino Unido, entre otros.
La razón para quedar en esa franja y no en la del 12,5% está explicada en el propio comunicado del USTR: Argentina accede a la tasa más baja porque firmó en febrero pasado un tratado recíproco de comercio e inversión con Estados Unidos, comprometiéndose a imponer y hacer cumplir la prohibición de importar bienes producidos con trabajo forzado.
El nuevo esquema de aranceles es el resultado de un giro estratégico forzado por la Justicia. En febrero de 2026, la Corte Suprema de los Estados Unidos dictaminó que los aranceles indiscriminados aplicados por Donald Trump eran inconstitucionales, ya que la Constitución reserva al Congreso la potestad de aprobar medidas de ese tipo. Trump se vio obligado a cambiar de táctica y anunció que volvería a la carga con nuevas tasas aduaneras, esta vez respaldadas por investigaciones previas del USTR sobre prácticas laborales y comerciales de los países afectados.
La estrategia tiene una ventaja para la administración: los aranceles fundados en investigaciones formales son más difíciles de impugnar judicialmente que los aplicados de manera genérica. El mismo mecanismo se usa para gravámenes por motivos medioambientales —como los que se aplican a productos provenientes de zonas deforestadas— o sanitarios. Brasil ya sufrió esta semana una nueva oleada de aranceles bajo este mismo esquema en algunos de sus productos.
La escala completa de aranceles contempla tres niveles. La franja del 10% alcanza a los países que firmaron acuerdos recíprocos con Washington o que demostraron compromisos concretos en materia de trabajo forzoso. Algunos productos de la Unión Europea, Taiwán, Japón, Corea del Sur y Suiza enfrentarán tasas de entre el 10% y el 12,5% según el sector. El resto de los países alcanzados por la investigación pagará el 12,5%.
El propio USTR reconoció en su comunicado que "el presidente Trump está utilizando tanto los aranceles como los acuerdos comerciales para apoyar a los trabajadores estadounidenses y corregir los desequilibrios comerciales", ratificando la lógica proteccionista que definió la política exterior de su administración desde el primer día de gestión.
Para la Argentina, la vigencia del tratado recíproco firmado con Washington en febrero amortiguó el impacto: quedar en la franja del 10% y no en la del 12,5% es una señal de que el vínculo bilateral tiene un efecto concreto en términos comerciales. Sin embargo, la aplicación de cualquier arancel sobre las exportaciones argentinas hacia el principal mercado del mundo es una señal de que la relación entre libre comercio y política sigue siendo tan tensa como desde que Trump llegó al poder.