Pasó seis horas inmovilizado en una estrecha grieta, sufrió hipotermia por las temperaturas extremas y lograron rescatarlo tras perforar la roca.
Un hombre permaneció atrapado durante seis horas dentro de una estrecha grieta en una cueva del estado de Nueva York y debió ser rescatado mediante un operativo de emergencia que incluyó perforaciones en la roca a pocos centímetros de su cuerpo. El excursionista sufrió hipotermia mientras esperaba ser liberado.
El rescate ocurrió en la Cueva de Merlín, ubicada en la localidad de Canaan, en el este del estado de Nueva York, cerca de la frontera con Massachusetts. Según informaron las autoridades, el hombre exploraba el lugar junto a tres amigos cuando cayó accidentalmente en un sector estrecho conocido como “la trampa para osos”.
De acuerdo con el Departamento de Conservación Ambiental del Estado de Nueva York, el hombre quedó completamente inmovilizado dentro de una grieta luego de resbalar en una zona rocosa por donde corre un arroyo.
Sus amigos, también espeleólogos, según reportó el New York Times, intentaron ayudarlo durante horas y hasta utilizaron un martillo para romper parte de la piedra, aunque no consiguieron sacarlo.
Los guardabosques recibieron el llamado de emergencia alrededor de las 18:30 y llegaron hasta el excursionista cerca de las 21. Para entonces, tanto el hombre atrapado como sus acompañantes ya presentaban signos de hipotermia debido a las condiciones extremas dentro de la cueva, donde la temperatura rondaba los 10 grados y la humedad alcanzaba casi el 100%.
“El hombre estaba realmente más atascado de lo que esperaba”, explicó el teniente John Gullen, guarda forestal del Departamento de Conservación Ambiental del Estado de Nueva York, quien dirigió la misión de rescate.
Según detalló Gullen, el accidente ocurrió en un paso muy angosto y resbaladizo de la Cueva de Merlín, una formación subterránea frecuentada por espeleólogos y exploradores.
“Hay una parte de esta cueva conocida como la trampa para osos, por donde se puede gatear hacia arriba y que se estrecha hasta una pequeña grieta por la que corre un arroyo”, relató el guarda forestal.
Luego, agregó: “La roca es resbaladiza y él simplemente resbaló en el lugar equivocado y cayó. Al caer, siguió hundiéndose y, cuando intentó salir, quedó atascado aún más abajo hasta quedar inmovilizado”.
El rescatista describió que el excursionista había quedado atrapado de una manera inusual. “Era como si todo su cuerpo estuviera atrapado en una grieta que, básicamente, tenía la forma exacta de él”, sostuvo.
Para llegar hasta el hombre, los equipos de rescate tuvieron que arrastrarse más de 120 metros dentro de la cueva, un recorrido que demoraba cerca de 20 minutos debido a las dimensiones reducidas del túnel.
Cuando comprobaron que no podían moverlo manualmente, los rescatistas decidieron utilizar una perforadora de roca para desprender el bloque que aprisionaba la pelvis y la caja torácica del excursionista.
Mientras parte del equipo regresaba en busca de la herramienta, John Gullen permaneció junto al hombre atrapado para mantenerlo calmado durante las horas más críticas del operativo.
“Para la mayoría de la gente, eso es como su peor pesadilla. Así que hizo un trabajo excelente manteniendo una actitud positiva. Me hacía gestos de aprobación con el pulgar... estábamos contando chistes”, recordó.
El guarda forestal también relató cómo fue el momento en que comenzaron a notar que el rescate podía tener éxito. “Una vez que pudimos llegar a un punto en el que podíamos chocarnos las manos, nos las chocábamos… Es una sensación que deseo que todos puedan experimentar, porque no hay nada igual”, comentó.
La perforadora tardó alrededor de una hora y media en llegar hasta el lugar donde se encontraba el hombre. Después, los equipos trabajaron durante unos 20 minutos perforando cuidadosamente la roca y retirando fragmentos con martillos.
“Finalmente pude sacar ese pequeño trozo de roca por completo”, explicó Gullen. “Eso fue todo lo que hizo falta. Y entonces pudimos lograr que el sujeto se liberara de su trampa”, agregó.
Después de ser liberado, el excursionista recibió bebidas calientes y alimentos para recuperar la temperatura corporal. Según informaron las autoridades, pudo salir de la cueva por sus propios medios alrededor de las 2:18 de la madrugada y no sufrió lesiones graves.
Los amigos que habían permanecido junto a él dentro de la cueva también debieron recibir asistencia tras pasar varias horas expuestos al frío y la humedad.
“En cualquier rescate en cuevas, la hipotermia es inevitable”, afirmó Gullen. “Dentro de la cueva hace unos 10 grados Celsius y la humedad es casi del 100%, lo que provoca que uno se enfríe rápidamente, sobre todo si no se mueve”, explicó.
El Departamento de Conservación Ambiental del Estado de Nueva York calificó el operativo como una “situación crítica” debido a la forma en que el hombre había quedado aprisionado dentro de la grieta y a las condiciones extremas en las que trabajaron los equipos de rescate.