Su visita a Uruguay es la primera escala de su gira sudamericana. La agenda en la Argentina comenzará este domingo y ya despierta tensiones en la escena local.
Tras la llegada del Papa León XIV a Montevideo este viernes, el pontífice inició un recorrido de doce días que comprende Uruguay, Argentina y Perú. El paso del líder de la Iglesia Católica por el Cono Sur ocurre 38 años después de la última visita de Juan Pablo II a territorio uruguayo y 39 años después de la presencia de dicho Santo Padre en suelo argentino.
El pontífice estadounidense asumió la conducción de la Santa Sede tras suceder al papa Francisco, quien no retornó a la Argentina, su país natal, durante su ministerio.
Apenas tres semanas después de someterse a una intervención quirúrgica por un cáncer de pulmón, León XIV inició sus actividades oficiales con un mensaje enfocado en el acceso universal a los servicios esenciales, la fraternidad comunitaria y el papel de las instituciones frente a los sectores vulnerables.
Después de su paso por Montevideo, el Papa ofreció una misa en Paysandú, en el interior de Uruguay, como parte de su gira oficial.
La primera jornada del Santo Padre en Uruguay incluyó actividades oficiales y diplomáticas en la capital del país. El presidente Yamandú Orsi recibió a la autoridad vaticana en la Plaza Independencia de Montevideo. Tras la reunión privada entre ambas figuras, el pontífice asistió al Cabildo de Montevideo, edificio histórico donde se juró la primera Constitución uruguaya en 1830.
En ese ámbito, León XIV recibió la llave de la ciudad antes de trasladarse hacia la Catedral Metropolitana para presidir la oración de las Vísperas con el clero local. Durante su alocución en el templo mayor, el pontífice solicitó a los obispos del mundo que convoquen jornadas de oración y ayuno para promover las vocaciones religiosas. Asimismo, en su discurso inicial, planteó la necesidad de garantizar la atención sanitaria a toda la población sin distinción de recursos económicos.
La actividad del sábado 7 de noviembre se trasladó hacia el interior del país vecino. Un vuelo trasladó al pontífice desde Montevideo hasta la ciudad de Paysandú, localidad de 90 mil habitantes que albergó la primera liturgia a cielo abierto de la gira sudamericana.
Las autoridades locales informaron la presencia de 40 mil fieles en el Parque Municipal París Londres. Familias, delegaciones parroquiales y ciudadanos de diversas zonas fronterizas se congregaron en el predio desde las primeras horas de la mañana para presenciar la ceremonia.
Durante la homilía en Paysandú, León XIV utilizó elementos de la cultura regional para construir sus metáforas pastorales. Al referirse al puente General Artigas, paso fronterizo que une a Uruguay con la Argentina sobre el río Uruguay, el pontífice enfatizó la vocación de construir vínculos entre los pueblos. Señaló que todo puente requiere cimientos firmes para resistir el embate del viento y de las aguas. En esa misma línea, comparó la estructura de la Iglesia con la vegetación local y remarcó que las palmeras no crecen de manera aislada, sino que agrupan sus raíces en comunidad.
El pontífice también incorporó alusiones al mate. Definió a la bebida como un símbolo de familiaridad, acogida e integración que acompaña las reuniones y los momentos de soledad.
Afirmó que el mate enseña a compartir y que constituye un vehículo de diálogo silencioso entre las personas. Posteriormente, la agenda del Santo Padre contempló el retorno a Montevideo para visitar el barrio Borro en la zona de Casavalle, sostener un encuentro con representantes del sector educativo en la Universidad Católica del Uruguay y presidir una vigilia en el Estadio Centenario.
El itinerario del papa León XIV prevé su llegada a la Argentina para la tarde del domingo 8 de noviembre. El presidente Javier Milei encabezará el comité de recepción en el Aeropuerto Internacional Jorge Newbery.
La agenda oficial establece un encuentro privado entre el jefe de Estado y el pontífice en la Casa Rosada, seguido por un acto institucional en el Palacio Libertad. A dicha ceremonia asistirán integrantes de los tres poderes del Estado, gobernadores provinciales, legisladores y miembros del cuerpo diplomático.
La visita papal a la Argentina se desarrolla en un contexto político marcado por debates legislativos, internas en la coalición de gobierno y discusiones sobre el rumbo económico del país. Las negociaciones del presupuesto y las leyes regulatorias generaron postergaciones en las reuniones de la mesa política oficialista.
En paralelo, la presencia de la senadora Patricia Bullrich y de otros dirigentes políticos añade elementos de análisis sobre la configuración de las bancadas en el Congreso de la Nación. Dirigentes tanto opositores como libertarios participarán en las actividades públicas del Sumo Pontífice.
El programa litúrgico en Argentina contempla como acto central la misa del lunes 9 de noviembre en el Monumento a los Españoles, en el barrio porteño de Palermo. Las autoridades del Vaticano definieron este encuentro como la celebración principal de las tres liturgias programadas en el país, que incluirán además visitas a las ciudades de Córdoba y Luján. Representantes de diversas provincias argentinas anunciaron el traslado de contingentes para participar en las ceremonias.
Más allá de la dimensión del culto, la estadía del pontífice pone de manifiesto contrapuntos conceptuales entre la doctrina social de la Santa Sede y las postulaciones del Poder Ejecutivo argentino. Una de las discrepancias centrales radica en la regulación de la inteligencia artificial. Mientras el presidente sostiene una postura favorable a la innovación tecnológica sin restricciones estatales preventivas, el pontífice aboga por un control humano eficaz sobre los sistemas automatizados.
León XIV reclamó la prohibición de las armas autónomas letales y rechazó la atribución de personalidad jurídica a las máquinas, al tiempo que instó a someter el desarrollo tecnológico a criterios de bien común e instituciones de supervisión internacional.
El antecedente inmediato entre ambos líderes se remonta a la audiencia privada de 45 minutos que mantuvieron el 7 de junio de 2025 en la Biblioteca Pontificia de la Ciudad del Vaticano. En aquella ocasión, la comitiva argentina obsequió un poncho de vicuña confeccionado por artesanos de la provincia de Catamarca, mientras que el papa entregó un mosaico con la imagen de la Basílica de San Pedro. Con esa reunión formal como antecedente, la visita institucional en Buenos Aires abrirá una etapa de diálogo donde convergerán las expectativas sociales, los debates éticos y el fervor religioso de la población.