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La Guardia Costera norteamericana abordó a los tanqueros Sophia y Bella I dentro de operativos coordinados en aguas internacionales.
Estados Unidos interceptó este miércoles dos buques petroleros que, según sus autoridades, mantenían relación operativa con Venezuela. Se trata de las embarcaciones cisterna M/T Sophia y del tanquero Bella I, señaladas como integrantes de una estructura clandestina conocida como “flota oscura”, a la que apuntan por transportar crudo desde países sometidos a sanciones económicas.
Según informó la secretaria del Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, Kristi Noem, uno de los abordajes se produjo en el Atlántico Norte y el segundo en aguas internacionales próximas al Caribe.
Ambos operativos, llevados a cabo días después de la detención de Nicolás Maduro, fueron realizados por la Guardia Costera de los Estados Unidos en forma casi simultánea, con pocas horas de diferencia, sin incidentes y con una planificación conjunta entre distintas áreas del gobierno de Washington.
El Comando Sur confirmó que las embarcaciones habían estado atracadas recientemente en puertos venezolanos o se encontraban en ruta hacia ese país.
Con estas capturas, ya son cuatro los buques petroleros decomisados por Estados Unidos desde que comenzó la campaña de presión militar y judicial contra la red de transporte de crudo vinculada con el gobierno de Nicolás Maduro.
El petrolero Bella I había sido detectado semanas atrás por la Guardia Costera, aunque logró mantenerse fuera del alcance estadounidense. De acuerdo con la información proporcionada por Washington, el buque intentó esquivar los controles mediante maniobras irregulares, incluyendo cambios de bandera y modificaciones en su identificación exterior.
“Lleva semanas intentando evadir a la Guardia Costera, incluso cambiando su bandera y pintando un nuevo nombre en el casco mientras era perseguido, en un intento desesperado y fallido por evadir la justicia”, informó Kristi Noem.
Además, la secretaria del Departamento de Seguridad Nacional estadounidense destacó a la “heroica tripulación del USCGC Munro” que “persiguió a este buque en alta mar y a través de tormentas peligrosas, vigilando diligentemente y protegiendo” a su país “con la determinación y el patriotismo que enorgullecen a los estadounidenses”.
El Bella I había evadido un intento previo de abordaje el 21 de diciembre y posteriormente cruzó el océano Atlántico navegando vacío.
Las autoridades estadounidenses sostienen que forma parte de un entramado de barcos que operan con banderas de conveniencia para ocultar el verdadero origen y destino del petróleo.
En paralelo a estas intercepciones, según medios estadounidenses, Rusia envió un submarino y otras embarcaciones para escoltar al buque Bella I mientras se dirigía hacia Venezuela.
Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia señalaron que seguían con atención el caso y cuestionaron el interés norteamericano por la embarcación. Moscú calificó al barco como de “estatus pacífico” y aseguró que la vigilancia militar sobre el tanquero resultaba desproporcionada.
El gobierno de Washington mantiene al buque bajo sanciones desde 2024 por presuntos vínculos con Irán y organizaciones como Hezbolá, lo que refuerza las sospechas sobre su utilización para operaciones petroleras ilegales.
El Comando Sur indicó que la Guardia Costera de los Estados Unidos escoltaba este miércoles al M/T Sophia hasta ese país para su disposición final.
Un funcionario estadounidense aseguró previamente que el barco navegaba falsamente bajo bandera de Camerún, aunque oficialmente se lo encuadró dentro de la llamada “flota fantasma”.
Las autoridades norteamericanas sostienen que este tipo de redes navales permiten a países sancionados seguir comercializando petróleo por fuera de los canales formales del mercado internacional.
En ese marco, Kristi Noem remarcó que la campaña se desarrolla bajo el lema “Estados Unidos primero en el mar” y también reivindicó la idea fuerza de “Estados Unidos primero en el mar Caribe”.
Los procedimientos se llevaron a cabo horas después de que Donald Trump confirmara que el nuevo Gobierno de Venezuela encabezado de forma provisional por la presidenta Delcy Rodríguez aceptó enviar entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo de alta calidad y autorizado a Estados Unidos.