Tras perder el balotaje ante Lula da Silva y su escape a EEUU, el senador se autoproclamó "presidente electo" y denunció un "repugnante fraude".
Flávio Bolsonaro, el derrotado candidato presidencial de Brasil, se autoproclamó “verdadero presidente electo” y denunció un supuesto fraude electoral en los comicios del domingo 25 de octubre, en los que se impuso el mandatario Luiz Inácio Lula da Silva. En su primera declaración pública tras viajar a Estados Unidos, aseguró que no abandonó a sus votantes y prometió continuar la lucha contra lo que calificó como un régimen dictatorial.
“Quiero decirles, no solo a mis 60 millones de votantes, sino a todo el pueblo brasileño, que soy el presidente electo y que los criminales que robaron las elecciones en Brasil forman parte de una organización criminal que instauró una tiranía”, sostuvo el senador en un mensaje publicado en su cuenta de la red social X.
Bolsonaro afirmó que el resultado electoral estuvo atravesado por irregularidades y cuestionó las decisiones de las autoridades electorales y judiciales. Además, agradeció al presidente argentino Javier Milei por su “valentía, su sentido de la justicia y el respeto a la legalidad”, y al mandatario estadounidense Donald Trump por recibirlo en su país.
En su mensaje, el dirigente opositor aseguró que presenció “con horror” un supuesto fraude durante la jornada electoral. Entre sus principales cuestionamientos, sostuvo que una decisión del Tribunal Supremo Federal (TSF) modificó el horario de votación y permitió que Lula obtuviera más de 10 millones de votos entre la primera y la segunda vuelta.
Según su versión, la medida se tomó cuando el horario legal de cierre ya había vencido y las urnas estaban cerradas. También acusó a las autoridades de someter a los votantes a reglas diferentes y cuestionó que, hasta el momento, el Tribunal Superior Electoral (TSE) solo hubiera defendido la extensión del horario de votación.
“Y las irregularidades no son el único problema”, agregó. En ese sentido, denunció supuestos abusos de poder político y económico, además del uso de recursos públicos en favor de la reelección. A partir de esas acusaciones, consideró que existen motivos para anular la candidatura de Lula y su compañero de fórmula, Geraldo Alckmin.
Las denuncias fueron presentadas por Bolsonaro en su declaración, sin que el mensaje aportara pruebas que permitieran corroborarlas.
El senador también cuestionó la actuación de un magistrado del máximo tribunal brasileño, al que acusó de poner en marcha una persecución política pocos minutos después de lo que describió como un fraude electoral. Sostuvo que el sistema judicial está condicionado por el oficialismo y calificó de ilegítimas las actuaciones que, según afirmó, podrían derivar en medidas en su contra.
Bolsonaro aseguró que no tenía intención de abandonar Brasil, pero justificó su decisión de trasladarse a Estados Unidos por temor a una persecución judicial. En su mensaje, vinculó su situación con la de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, y afirmó que miles de ciudadanos brasileños también son víctimas de represalias políticas.
“Para que quede claro, no hay ninguna orden de arresto en mi contra porque no he cometido ningún delito”, manifestó. Luego describió lo que considera un proceso de hostigamiento que incluiría la confiscación del pasaporte, el uso de una tobillera electrónica, la censura, el arresto domiciliario y una eventual condena.
El senador explicó que decidió llevar a su familia a Estados Unidos para mantenerla a salvo y agradeció nuevamente a Trump y al Gobierno estadounidense por brindarles protección.
“Me fui de Brasil, pero no abandoné al pueblo brasileño”, afirmó. También sostuvo que, desde el exterior, podrá ejercer un liderazgo que, según su interpretación, no podría desarrollar si fuera silenciado, encarcelado o censurado.
En otro tramo de su declaración, Bolsonaro comparó su situación con la de figuras históricas que continuaron sus luchas políticas desde el exilio, entre ellas Rui Barbosa, Charles de Gaulle y José Martí. También mencionó a dirigentes opositores venezolanos como Juan Guaidó, Edmundo González y María Corina Machado.
El senador llamó a las instituciones brasileñas a intervenir para restablecer, según planteó, el equilibrio de poderes y recuperar la confianza de la ciudadanía.
“A las instituciones brasileñas les hago un llamado: esta locura debe terminar”, expresó. Además, pidió a la comunidad internacional que no normalice la situación política de Brasil y sostuvo que el país atraviesa un escenario de corrupción, inseguridad jurídica y persecución de la oposición.
Por último, anticipó que en los próximos días se dirigirá nuevamente a los brasileños para presentar una estrategia destinada a movilizar a la oposición y a sus simpatizantes por medios pacíficos y legítimos.
“Esta lucha no terminó el 25 de octubre. Solo terminará cuando Brasil vuelva a ser un país libre. Y ese día llegará. Que Dios bendiga a Brasil”, concluyó.