Las autoridades detuvieron a dos sospechosos tras los disparos registrados dentro de un establecimiento educativo de más de 1.500 alumnos.
Tres estudiantes murieron y otros siete resultaron heridos tras un tiroteo registrado este lunes en una escuela secundaria de Filipinas. El hecho ocurrió dentro del establecimiento educativo y terminó con la detención de dos sospechosos.
El episodio tuvo lugar en la Escuela Secundaria Nacional San José de la ciudad de Tacloban, una institución con más de 1.500 alumnos. Los heridos fueron trasladados a centros médicos cercanos, donde permanecieron bajo atención médica.
En paralelo, agentes policiales detuvieron a un primer sospechoso dentro del propio establecimiento. Más tarde, capturaron a un segundo implicado que había logrado huir de la escena y fue localizado en las inmediaciones del barrio, luego de una búsqueda que se extendió por la zona aledaña a la escuela.
Según contó a medios locales el jefe policial regional, el general de brigada Jason Capoy, los sospechosos, de 14 y 15 años, eran amigos cercanos y aseguraron en un primer interrogatorio que eran acosados en la escuela. Ninguno de los dos tenía antecedentes penales.
El ataque se produjo dentro del horario escolar, cuando los disparos se escucharon en distintos sectores del edificio. Según los primeros reportes, los agresores habrían utilizado armas de fuego cortas dentro del establecimiento.
En medio de la situación, estudiantes y personal escolar intentaron resguardarse mientras se registraban los disparos en el interior de las aulas.
“Los sospechosos irrumpieron en dos aulas porque después del tiroteo en la primera, los niños salieron corriendo y los sospechosos aparentemente persiguieron a algunas víctimas hasta otra aula”, manifestó Capoy ante la prensa.
En un comunicado inicial, la Policía Nacional instó a la población “a mantener la calma, abstenerse de difundir información no verificada y cooperar con las autoridades proporcionando cualquier información que pueda ayudar a la investigación en curso”.
Más tarde, en una actualización, indicó que había recuperado las dos armas de fuego presuntamente utilizadas en el incidente.
“Nuestras escuelas deben seguir siendo santuarios del aprendizaje, no escenarios de violencia. La Policía Nacional de Filipinas no descansará hasta que cada niño pueda entrar a su escuela sin temor”, agregó el texto oficial firmado por el jefe de la Policía Nacional de Filipinas, General José Melencio C. Nartatez Jr.
La Cruz Roja Filipina (PRC) movilizó inmediatamente sus unidades de ambulancia y equipos de apoyo psicosocial para proporcionar asistencia urgente a los estudiantes, familias y personal escolar afectados, sostuvo en sus redes sociales.
La entidad señaló, además, que proporcionó inmediatamente atención in situ y trató a los estudiantes heridos antes de decidir su los trasladaba o no a un centro de salud.
De acuerdo con lo precisado en esa información oficial, “un total de 28 personas, incluyendo estudiantes, padres y miembros de la comunidad escolar, recibieron apoyo psicosocial, mientras que otras cuatro fueron tratadas por abrasiones e hiperventilación debido al pánico y la angustia”.
La subsecretaria de Comunicaciones de Filipinas, Claire Castro, dijo que el presidente, Ferdinand Marcos Jr, “se entristeció por este incidente”.
“Cualquiera, especialmente los padres de las víctimas, se sentirá triste y aterrorizado”, manifestó, según contó la portavoz.
Ferdinand Marcos Jr, en paralelo, ordenó el inicio de una investigación detallada del tiroteo y exigió a las fuerzas del orden reforzar la seguridad en todas las escuelas, lugares de trabajo y áreas públicas.
Filipinas registra con frecuencia hechos delictivos vinculados al uso de armas de fuego, una situación asociada por las autoridades a la circulación de armamento sin registrar. Los ataques dentro de escuelas, en cambio, son poco habituales.