El desastre ya causó más de mil muertos y hay miles de desaparecidos. La destrucción de caminos y puentes complica la recuperación de los cuerpos.
Los equipos de rescate empezaron a usar drones de carga para sacar cadáveres de los lugares arrasados por las inundaciones en Nepal, donde los caminos quedaron totalmente destruidos. El operativo se centra en cruzar los cuerpos suspendidos en camillas por encima de los ríos para llevarlos hasta donde esperan las ambulancias.
En la localidad de Devighat, los aparatos despegan desde una orilla y depositan los restos del otro lado de la corriente para su posterior traslado a las morgues. Este despliegue con drones cuenta con la participación de la Asociación de Drones de Nepal, que envió a más de 50 especialistas, entre pilotos y analistas de datos, a sectores críticos como Rasuwa, Nuwakot y Dhading.
La flota incluye unidades equipadas con sensores térmicos y sistemas de mapeo LiDAR para ubicar restos entre los escombros y evaluar el estado del terreno. Este sistema aéreo también permite enviar víveres y medicamentos a poblaciones que permanecen desconectadas.
Milan Pandey, representante de la firma Airlift Technology y colaborador de las fuerzas de seguridad nepalíes, precisó a medios locales que operan con drones DJI 100 con capacidad para elevar cargas de hasta 80 kilos.
El especialista explicó que utilizan unidades menores para el rastreo visual en las márgenes fluviales y reservan los drones pesados para sortear los tramos viales destruidos en áreas de montaña.
El panorama en la región de Nuwakot es desesperante, con metros de barro y sedimentos acumulados sobre las arterias principales y casas cubiertas hasta los tejados.
Como el suelo se encuentra inestable, la extracción de cadáveres se dificulta y por lo tanto los cuerpos quedan atrapados en esas viviendas. En ese contexto, el avance de la descomposición complica las tareas del personal de rescate mientras continúan las labores de remoción manual.
El último balance conjunto suministrado por las autoridades de Nepal y China sitúa el registro oficial de víctimas fatales por encima del millar en la región limítrofe.
Por su parte, la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal (NDRRMA) contabiliza 987 fallecidos recuperados en su jurisdicción y mantiene la búsqueda de 3.916 personas cuyo paradero se desconoce, tras depurar los padrones de los emprendimientos energéticos afectados.
Al sumar las cifras reportadas por el Gobierno chino en el área del Tíbet (donde se notificaron 16 decesos y 546 personas no localizadas), la catástrofe acumula un total global de 1.003 muertos y 4.462 desaparecidos.
Las tareas de asistencia movilizan a más de 21.000 efectivos de las fuerzas armadas y policiales de Nepal a lo largo de más de 150 kilómetros.
De manera paralela al despliegue con drones, las unidades aéreas del Ejército nepalí ejecutaron 573 misiones en helicóptero, logrando poner a salvo a 11.814 personas mediante evacuaciones de emergencia desde el inicio de la catástrofe.