Uno de los científicos que estudian el fenómeno explicó cuál es el principal obstáculo que tienen para poder predecirlo y dar aviso a tiempo.
Un investigador y profesor de la UBA que trabaja junto al CONICET estudiando los desplazamientos en una ladera que amenaza a El Chaltén con un fenómeno similar al de la tragedia de Nepal explicó cuál es el obstáculo que hoy les impediría predecir un eventual colapso e inundación y avisarle a la población para que se proteja.
Diego Winocur explicó durante una entrevista por Radio Mitre que la falta de presupuesto e instrumental es el principal problema.
Según aseguró, la falta de fondos para adquirir instrumentos les impide seguir en tiempo real el comportamiento de la ladera del cerro que podría desmoronarse sobre un lago y hacer desbordar el río que nace en esa fuente de agua y atraviesa la villa ubicada junto a la Cordillera, en Santa Cruz.
"Lo mejor sería tratar de ver cómo se mueve ese comportamiento, porque lo venimos siguiendo de manera indirecta, pero no tenemos una relación directa con el lugar”, aseguró el especialista.
“Sí lo podemos ver a través de imágenes satelitales, pero que pasan cada tres o cuatro días", agregó.
Esa demora en la actualización de lo que está sucediendo en el cerro es, según el investigador, el corazón del problema.
Si la ladera colapsara, el equipo lo sabría recién después de que ocurriera.
"Si algo sucediera no tenemos la manera de predecirlo porque ya lo vamos a ver cuando ya haya sucedido, y eso es nuestro temor", admitió.
El 26 de agosto de 2026 un colapso glaciar en la frontera entre Nepal y China desató una avalancha de agua, hielo, barro y rocas que dejó más de 600 muertos y cerca de 3.000 desaparecidos.
Consultado sobre las causas, Winocur fue preciso.
"La más aceptada hasta el día de hoy es que colapsó el frente de un glaciar que cayó verticalmente por más de 1.200 metros y se sublimó”, aseguró.
Y amplió: “Es decir que se derritió todo ese volumen de hielo y pasó a ser agua. Generó el aumento del caudal del río y atravesó todos los pueblos que estaban por debajo llevándose tierra, lodo y lamentablemente, gente también".
El investigador vinculó lo ocurrido con un proceso más amplio de calentamiento global.
Según explicó, el retroceso de los glaciares desestabiliza sus frentes y puede derivar en colapsos abruptos e impredecibles a simple vista.
"Creemos que el calentamiento global es un condicionante necesario para que eso suceda. Si la temperatura media del glaciar está estable, no debería suceder", señaló.
El equipo de especialistas monitorea desde hace años el movimiento del cerro que podría desplomarse y desbordar lago y río.
Winocur detalló qué es lo que vienen observando en la llamada “capital nacional del trekking”.
"Hay parte de una ladera que se está moviendo lentamente, que proviene del glaciar que está en las cabeceras, y esa ladera desemboca directamente en un lago. Y si eso se cae abruptamente, ese lago puede desbordarse", explicó.
El volumen de material en movimiento se estima entre 8 y 13 millones de metros cúbicos, muy por debajo de los cerca de 100 millones de metros cúbicos que se desprendieron en Nepal.
Pero el mecanismo de riesgo, conocido técnicamente como GLOF, expresión que denomina una inundación por desborde de un lago glaciar, sería el mismo.
Pese a la falta de presupuesto para instalar un sistema de monitoreo directo, los investigadores ya compartieron sus estudios con Parques Nacionales, Bomberos y Defensa Civil, que trabajan en un protocolo para reaccionar ante un eventual colapso.
"Sí alertamos a la población, sí estamos en contacto con ellos (...) están tratando de armar al menos un protocolo para si algo sucede poder generar acciones que de alguna manera mitiguen el impacto", contó Winocur.
En esa dirección, los investigadores identificaron posibles eventos que pueden preceder al fenómeno y actuar como eventuales disparadores de una alerta.
Entre ellos se encuentran lluvias intensas, nevadas invernales copiosas o veranos con temperaturas anómalas que derritan el permafrost.