Advirtieron que el retroceso de un glaciar podría generar una avalancha similar a la que causó más de 600 muertos en Asia. Qué se puede hacer.
Una investigadora del Conicet enfatizó acerca de la necesidad de instalar un sistema de monitoreo permanente y alerta temprana en una localidad de la Patagonia argentina, y advirtió acerca de la posibilidad de que ocurra una catástrofe similar a la que se produjo en Asia, en el límite entre Nepal y China.
El 26 de agosto de 2026, el colapso de un glaciar en Nepal provocó una avalancha de barro, agua, hielo y rocas que causó una tragedia con al menos 600 muertos y casi 3.000 desaparecidos reportados hasta el momento.
La Capital nacional de trekking, en peligro
Según analizan geólogos del Conicet, la cuenca del lago Torre, en Santa Cruz, representa un peligro latente para la localidad de El Chaltén, uno de los puntos turísticos más importantes de la provincia patagónica, catalogado como la Capital nacional del trekking.
La advertencia de los científicos se basa en el retroceso del glaciar Torre: con el deshielo,creció el lago Torre y, a la vez, ya no está la contención del glaciar sobre la ladera del Cerro Solo, por lo cual la montaña empezó a deslizarse hacia el lago.
Si hubiera un deslizamiento abrupto, explican, se podría generar lo que en geología se llama GLOF (por la sigla de la expresión inglesa “glacial lake outburst flood”: inundación por el desborde de un lago glaciar), es decir,una enorme ola que rompa los límites del lago y provoque una gran crecida que afecte a parte de El Chaltén.
Un tsunami latente en Santa Cruz
En la ladera norte del cerro Solo, ubicada en la cuenca del glaciar Torre, es donde se detectó un deslizamiento activo a partir de 1998.
"A partir de 2002, ese deslizamiento comenzó a moverse con mayor velocidad y provoca un riesgo mayor. Se teme que esa ladera colapse total o parcialmente, e ingrese todo el material apoyado sobre esa ladera de manera súbita al Lago Torre”, le explicó al diario Clarín la geóloga Daniela Schmidt, quien realiza su doctorado en Conicet, bajo la dirección del doctor Diego Winocur, sobre el riesgo geológico asociado al lago Torre y a su posible impacto en El Chaltén
“Al ingresar así, generaría una ola, como un tsunami, que podría desbordar el dique natural que contiene al lago", agregó.
Si se produjera esta ola, habría una inundación en el río Fitz Roy, que nace del lago Torre, y el desborde llegaría a la villa turística santacruceña de El Chaltén
"Esta inundación no sería de agua limpia sino que implica rocas, sedimentos, grandes bloques, troncos de los bosques", precisó la geóloga.
Todo esto está relacionado con el retroceso del glaciar Torre, que en los últimos 50 años perdió entre 900 y 1.000 metros de su frente y “adelgazó” entre 60 y 70 metros.
"Si el hielo está en contacto directo con las laderas del valle suele actuar como un soporte basal: todo el material de las laderas es contenido por el hielo del glaciar. Cuando la masa de hielo retrocede, las laderas empiezan a relajar tensiones y el material que las recubría se empieza a agrietar, separar, se ven fracturas y el deslizamiento progresivo", indicó Schmidt.
El Chatén: las señales que da la naturaleza
El deslizamiento del Cerro Solo está calculado en un volumen estimado de entre 8 y 13 millones de metros cúbicos de material dentro del lago Torre.
Si bien en la catástrofe de Nepal el deslizamiento fue muy superior -alrededor de 100 millones de metros cúbicos- el mecanismo sería similar.
Ese tamaño lo diferencia de la tragedia de Nepal, donde el deslizamiento fue muy superior, pero el mecanismo es similar.
Podría haber una gran ola que rompa la "morena": un depósito glaciar inestable de arena, sedimentos sueltos y rocas acumuladas históricamente por el empuje del glaciar Torre. Hoy muchos turistas que hacen trekking caminan por arriba de esa morena para tomarse fotos.
Acerca del futuro de El Chaltén, Schmidt reconoció que "no hay forma de predecir una fecha exacta para un deslizamiento de la ladera sobre el lago Torre".
Pero aclaró que la ciencia identifica con precisión los disparadores meteorológicos: lluvias muy intensas, nevadas invernales copiosas o veranos con temperaturas anómalas que derriten el permafrost (el suelo congelado que sostiene la montaña) son los detonantes críticos.
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