El Chaltén: tres rusos saltaron al vacío desde el Fitz Roy, una hazaña de "fama mundial" que desató polémica
Los escaladores esperaron semanas para encontrar el clima perfecto y luego hicieron un salto BASE. La práctica no está autorizada.
El Fitz Roy volvió a ser noticia mundial, pero esta vez no solo por su mística de granito. Tres escaladores rusos difundieron en redes una secuencia que mezcla alpinismo de alta dificultad y un descenso aéreo extremo. Escalaron el macizo de El chaltén por una ruta técnica y, desde las cercanías de la cumbre, realizaron un salto BASE con wingsuit y paracaídas hacia el valle.
La hazaña fue celebrada en círculos especializados como un hito “nunca antes documentado”, aunque el episodio abrió una polémica inmediata: la actividad de vuelo no está permitida en esa zona del Parque Nacional Los Glaciares.
Los protagonistas viajaron desde Rusia y son Boris Egorov, Vladimir Murzaev y Konstantin Jäämurd, vinculados al grupo Dirty Climbers. Según relataron, esperaron en El Chaltén durante un mes para que se abriera una ventana de clima estable y, el 7 de enero, encararon la escalada por Royal Flush, una línea de aproximadamente 1.250 metros sobre la cara este, para llegar al punto de salida previsto y concretar el salto.
El descenso combinó wingsuit (traje que permite planear) y luego paracaídas para el aterrizaje. Parte del material fue difundido en redes y replicado por medios nacionales e internacionales, que describieron el episodio como un “primer salto BASE documentado” desde esa cumbre patagónica.
El salto BASE consiste en lanzarse desde objeto fijos y desplegar un paracaídas para aterrizar. Este deporte extremo se realiza desde puntos elevados como edificios, antenas o puentes, a menor altura que el paracaidismo tradicional, lo que reduce drásticamente el tiempo de la caída pero aumenta el riesgo.
El salto que hicieron los rusos fue descripto por ellos mismos como “una configuración perfecta". Y agregaron: "Mucha suerte, fruto de toda una vida de experiencia”.
Una vez conocida la hazaña, la discusión no se centró en la destreza técnica, sino en el marco legal y ambiental. Es que el Parque Nacional Los Glaciares no se autorizan actividades de vuelo como parapente, BASE o similares, y que el reglamento del área protegida considera prohibido todo lo que no esté expresamente permitido.
Hasta el momento no hay una respuesta oficial de las autoridades respecto a las consecuencias administrativas o penales para los protagonistas.
Qué dijeron los rusos sobre el salto
Egorov publicó un reporte en un sitio especializado (PlanetMountain) donde describió la escalada y el vuelo como una “salida” planificada durante días, con logística de pared y apoyo de otros profesionales en el proyecto. En esa publicación, remarcó que eligieron Royal Flush por ser la línea más directa al punto de despegue previsto.
También agradeció a un guía local quien les señaló el lugar ideal mediante una fotografía. Según Egorov, “una pared enorme, un ascenso de varios días y una salida completamente nueva e impresionante. Una configuración perfecta. Mucha suerte, fruto de toda una vida de experiencia”.
Egorov describió la experiencia como “2 minutos y 40 segundos de vuelo, seguidos de unos 2 minutos bajo el paracaídas. El salto fue simplemente asombroso”, señaló. Esta maniobra implica uno de los mayores cambios de altitud documentados en el salto BASE, lo que acentuó el riesgo y dificultad de la hazaña.
Una “montaña de fama mundial” en el corazón de la Patagonia
También conocido como monte Chaltén, el Fitz Roy es uno de los paisajes más reconocibles del planeta: una pared de granito que domina el horizonte de El Chaltén y atrae cada verano a miles de turistas, trekkers y escaladores. Su belleza escénica y su entorno dentro del Parque Nacional Los Glaciares lo convirtieron en un ícono del turismo de aventura, con senderos clásicos y una mística que trasciende fronteras.
Aunque su altura —3.405 metros— está lejos de los gigantes andinos, el Fitz Roy tiene reputación de “dificultad extrema” entre montañistas. Sus lajas casi verticales, pulidas y resbaladizas, sumadas a los vientos intensos y los cambios bruscos de clima, exigen técnica, experiencia y una lectura fina del terreno. En error mínimo puede convertirse en un problema mayor.
En ese contexto, en noviembre pasado el cerro fue reconocido como “Montaña Turística de Fama Mundial” en la categoría natural, un sello internacional que refuerza su prestigio y lo consolida como destino de primer nivel. El reconocimiento destaca sus características y recursos esenciales y busca impulsar un desarrollo turístico con valor propio, pensado para atraer visitantes de todo el mundo sin perder de vista el cuidado del entorno.
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