Muerte de Sofía Devries en Puerto Madryn: la Fiscalía pone el foco en el instructor de buceo que la dejó sola
Buscan determinar si actuó de acuerdo con los protocolos. Por qué su pareja quiso rescatarla pero también volvió a la superficie sin ella.
A casi un mes de la muerte de Sofía Devries, la joven de 23 años que se ahogó mientras practicaba buceo en Puerto Madryn, la investigación de la Justicia de Chubut está enfocada en determinar si hubo o no una falla en el protocolo seguido por el instructor de la actividad que, en un momento, la dejó sola en una de las partes más profundas del parque submarino.
La joven influencer desapareció el lunes 16 de febrero durante una inmersión para obtener una certificación internacional como buzo deportivo en la zona de Punta Cuevas. Su cuerpo fue hallado dos días después en la popa del Hu Shun Yu 809, un pesquero chino hundido y convertido en parque submarino donde estaba buceando en grupo, junto a un instructor.
El día anterior, el grupo había realizado el curso de Open Water, una certificación básica que habilita a los buzos a descender hasta los 18 metros de profundidad dentro del sistema de formación de la Professional Association of Diving Instructors (PADI).
“Bajan cinco o seis personas y con eso quedan habilitados. Luego les ofrecen hacer al día siguiente el segundo curso, que permite llegar hasta los 30 metros”, detallaron fuentes vinculadas con la investigación.
En la parte más profunda del parque
El lunes del accidente, Sofía estaba participando de esa segunda instancia junto con otros integrantes del grupo.
Según los testimonios recolectados por la Fiscalía, fueron cuatro personas las que descendieron acompañadas por su instructor.
Mientras los otros integrantes del grupo comenzaban a ascender, Devries quedó en la zona más profunda con el instructor, a la espera de su pareja que descendía lentamente ya que había tenido dificultades para bajar
“Le costaba bajar porque tenía problemas para compensar (la presión en los oídos). Es una maniobra que se hace cada pocos metros y a él le estaba resultando difícil”, indicaron desde la investigación.
En ese contexto, los testimonios afirman que el instructor le indicó a Sofía, mediante señas, que tenía un problema con su chaleco compensador y que debía ascender a la superficie.
Así, el instructor inició el ascenso y Devries quedó en el fondo mientras su pareja todavía estaba descendiendo.
Puerto Madryn: en busca de una normativa
En ese punto, las declaraciones tomadas por la Fiscalía sostienen que Sofía entró en pánico. “Empieza a desesperarse, tiene una crisis y se saca el regulador para intentar respirar”, detallaron fuentes del caso.
Su pareja, al llegar junto a ella, intentó ayudarla, trató de ofrecerle su propio regulador y luego intentó inflarle el chaleco compensador para que ambos pudieran subir a la superficie. En medio de esa maniobra, la joven se habría soltado. Con el chaleco inflado, su pareja terminó ascendiendo y ya no pudo volver a bajar para asistirla.
La investigación ahora se centra en determinar si el instructor actuó de acuerdo con los protocolos de seguridad al volver solo a la superficie o si, al detectar un problema con su propio equipo, debió ordenar que todo el grupo ascendiera junto a él.
La Fiscalía de Puerto Madryn solicitó los manuales de la PADI y también las normativas vigentes de Prefectura Naval Argentina, en busca de determinar si existe una regla explícita que obligue al instructor a no abandonar a los buzos durante una inmersión o si la situación podría considerarse parte de los riesgos propios de un deporte extremo.
“Todos opinan que no debería haberla dejado sola, pero lo que se está analizando es si esa obligación está escrita en alguna normativa y si, aun estando abajo, se podría haber evitado el desenlace”, sostuvieron desde la investigación.
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