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El río creció ocho metros en 45 minutos y se llevó por delante todo lo que estaba a su paso. Familias enteras buscan a sus hijas bajo el barro.
La región cercana a San Antonio, Texas, enfrenta una de sus peores catástrofes en años. El río Guadalupe se desbordó abruptamente y en solo 45 minutos creció ocho metros, provocando una devastadora inundación que arrasó el histórico "Camp Mystic". Este campamento juvenil, con más de un siglo de existencia y tradición para miles de familias estadounidenses, quedó prácticamente destruido.
Hasta el momento, la cifra oficial de víctimas fatales alcanza al menos 28 personas, entre ellas 15 niños, y 11 niñas permanecen desaparecidas. El operativo de búsqueda se mantiene activo, con la esperanza de encontrar a las menores con vida.
"Camp Mystic" se ubicaba en un recodo del río Guadalupe, un punto que por su forma permitía un paisaje y ambiente ideales para las actividades al aire libre que desarrollaba. Sin embargo, esta misma ubicación resultó fatal cuando el cauce rompió sus márgenes de manera inesperada y el agua cruzó directamente sobre el campamento, como si hubiera ignorado el curso normal del río.
Las cabañas, construidas para albergar a los niños durante el verano, fueron arrastradas por la corriente con una fuerza similar a estructuras de papel.
En un lapso muy corto, la tormenta provocó que el río creciera ocho metros, inundando todo a su paso y dejando un panorama de destrucción y barro. El campamento, conocido y querido por generaciones de familias texanas, quedó reducido a escombros. Solo algunos restos, como un cartel semi destruido, permiten identificar el lugar donde durante más de 100 años se vivieron cientos de veranos llenos de juegos y actividades.
Las niñas desaparecidas tienen en promedio entre ocho y nueve años, y forman parte de familias que por generaciones participaron del campamento.
Blake McCrory es una de las pequeñas que representa el rostro más sensible de la tragedia. Con solo ocho años, Blake esperaba con entusiasmo asistir al campamento para continuar la tradición familiar que lleva más de un siglo. Su padre, también asistente al campamento, falleció recientemente, y su abuelo, portavoz de la familia, expresó la profunda tristeza y preocupación que vive su hogar.
Otra historia que atraviesa el dolor colectivo es la de Molly DeWitt. Su escuela en Houston, Wilchester Elementary, lanzó una campaña emotiva pidiendo moños verdes en el campus, el accesorio favorito de Molly, para pedir por su pronta aparición. Las redes sociales se convirtieron en un espacio fundamental para difundir información y pedir ayuda con el paradero de las niñas.
Hadley Hanna, de 8 años, es otra de las víctimas. Su madre había declarado a WFAA en Dallas que el viernes recibió una llamada del campamento informando de la desaparición de su hija.
Greta Toranzo, de 10 años, es otra de las nenas que estaba en el campamento y que fue reconocida en las últimas horas por sus familiares.
Por su parte, el Wilchester Elementery, un colegio de Houston, invitó a su comunidad de alumnos y familias a colocar moños verdes en los árboles de su campus en honor a Molly DeWitt, alumna de la escuela que falleció.
La intensidad de la tormenta y la rapidez con que creció el río hicieron que muchas familias quedaran en la incertidumbre. Hadley Hanna, otra niña desaparecida de ocho años, fue reportada por su madre poco después del desastre. El operativo de rescate trabaja sin descanso, con equipos especializados que recorren el área afectada, mientras las lugareños se organizan para dar apoyo.
Las autoridades confirmaron que 27 niñas fueron reportadas inicialmente como desaparecidas, y gracias a los esfuerzos de búsqueda, algunas ya fueron halladas o identificadas, dejando un saldo actual de once niñas aún sin localizar. Las tareas continúan y la tragedia mantiene en vilo a Texas y a todo Estados Unidos, que sigue de cerca cada noticia sobre el tema.