{# #} {# #}
La joven usa estos videos provocativos para promover la suscripción a su sitio en Only Fans. Sus actos generaron toda una polémica.
La moda de los “influencer”, que están dispuestos a realizar cualquier acto para ganar notoriedad en las redes sociales, se está expandiendo rápidamente. Muchas ideas son divertidas y desprejuiciadas, mientras que hay otras repudiables. Y, en algunos casos, hasta sumamente peligrosos como conducir “a ciegas”.
En España se destacó estas últimas semanas una influencer británica llamada Chloe López, quien despertó indignación porque en su intento por obtener seguidores comenzó a grabar videos en sitios públicos mostrando cómo se saca la ropa interior y la deja en el lugar.
Chloe es una joven modelo y creadora de contenidos sexuales para adultos en el sitio Only Fans, que tiene unos 177.000 seguidores. Al parecer, no le va nada mal porque está sumando muchos adeptos con esa “travesura”.
La mujer empezó recorriendo supermercados y en pasillos con poco tránsito de clientes hace lo que ella llama “dejar donaciones”: se quita la bombacha que lleva y la esconde entre panes, frutas y dulces.
Luego amplió su recorrido a otros lugares públicos como cafeterías, aeropuertos y calles. Sus visitantes le suelen dar un “like” sin muchos cuestionamientos.
Algunos de los videos, que duran entre 13 y 15 segundos, acumulan más de 10.000 o 20.000 “me gusta” en Instagram. En algunos casos llegan a 40.000.
Chloe suele llevar adelante este tipo de acciones en la ciudad de Alicante, sobre la costa mediterránea de España, donde generó cuestionamientos.
En las últimas semanas, su “método” en búsqueda de suscripciones para su sitio de Only Fans ha generado más indignación que apoyo.
Si bien la gente que la rodea cuando graba estos videos la mira con indiferencia, en las redes sociales estalló la polémica.
Muchos usuarios criticaron el acto calificándolo de “antihigiénico” y “peligroso”, destacando el riesgo que representa para la salud pública. Incluso lo tomaron como “un acto sumamente desconsiderado” o afirman simplemente que “no tiene gracia”.
Otros, más críticos, llegaron a pedir a los supermercados que interpongan una denuncia contra Chloe por considerarlo “un delito contra la salud pública”. “¿Qué pasa si un niño agarra un pan de esa bandeja?”, se preguntaban, mostrando su descontento.
El tema está provocando mucho debate ya que algunos sectores cuestionan los límites que algunos influencers están dispuestos a romper para conseguir un “like”.
La búsqueda de notoriedad en aplicaciones como TikTok o Instagram se está corriendo hacia retos más burdos y grotescos.
El último de los retos virales es el llamado “Bird Box Challenge”, donde adolescentes y jóvenes se vendaban los ojos, emulando a Sandra Bullock en el thriller apocalíptico “A ciegas”, para realizar tareas cotidianas como conducir un vehículo.
Ante estos actos insensatos, Netflix, la plataforma que distribuyó la película, tuvo que difundir un comunicado pidiendo a los usuarios que detuvieran la locura.
En el marco de los desafíos virtuales, en Estados Unidos ganó bastante popularidad en los últimos años el conocido como Extreme Prank Challenge.
La perturbadora audacia llevaba a los creadores de contenidos a hacer bromas extremas y de mal gusto en espacios públicos como simular asaltos, accidentes o provocar situaciones de pánico colectivo.
Todo resultaba válido para conseguir captar las reacciones de terror de los desconocidos con el fin de lograr viralidad en la red.
Uno de los retos más peligrosos es “Blackout challenge” (Desafío del desmayo o del apagón”, que hace cuatro meses causó la muerte de dos estudiantes de 14 años en Zacatecas, México.
Consiste en colocar objetos alrededor del cuello e incluso las propias manos, con las cuales se evita la respiración hasta provocarse un desvanecimiento.
TikTok dijo que ya bloqueó la búsqueda de “blackout challenge” en su plataforma, con el fin de detener la ola de contagio en los jóvenes.