{# #} {# #}
Donald Trump monitoreó el ataque desde Mar-a-Lago. Fuerte Tiuna y La Carlota fueron los blancos principales de una madrugada de pánico y explosiones.
Lo que comenzó como una advertencia meses atrás se convirtió en una realidad devastadora este sábado. Tras un incremento sostenido de la presencia militar en el Caribe, el presidente Donald Trump dio luz verde a una ofensiva aérea a gran escala que tuvo como objetivo descabezar al régimen de Nicolás Maduro.
"Fue una operación brillante. Hubo mucha planificación y militares muy buenos", declaró el republicano desde su residencia en Mar-a-Lago, Florida, donde siguió minuto a minuto el despliegue que terminó con la captura del líder chavista.
Las detonaciones comenzaron cerca de las 2 de la madrugada (3 de la mañana en Argentina). Aviones estadounidenses volando a baja altura sacudieron el silencio de Caracas, concentrando el fuego en dos núcleos del poder militar: el Fuerte Tiuna, al oeste de la ciudad, y la base aérea de La Carlota.
Mientras las bombas caían y la ciudad se sumergía en la incertidumbre, la televisión estatal venezolana mantenía una programación insólita, emitiendo reportajes sobre arte y música local sin informar sobre el estado de emergencia.
Además del corazón de Caracas, el Gobierno de Venezuela denunció que la agresión alcanzó "localidades civiles y militares" en puntos clave del país. Los ataques se extendieron hacia:
La Guaira: Explosiones en el puerto estratégico y cercanías del Aeropuerto de Maiquetía.
Miranda: Bombardeos reportados en el Aeropuerto de Higuerote y la antena de comunicaciones de El Volcán.
Aragua: Ataques en bases logísticas que conectan con la capital.
Para la Casa Blanca, este ataque fue el corolario de meses de tensión. Trump ya había advertido que no toleraría que Maduro continuara en el poder, vinculando al régimen con redes de narcoterrorismo. El despliegue de buques de guerra frente a las costas venezolanas durante el último semestre fue el preludio de lo que el republicano hoy define como una misión "exitosa".
La tensión en el continente alcanzó niveles críticos este sábado. Tras confirmarse la ofensiva militar de Estados Unidos, la República Bolivariana de Venezuela emitió un duro comunicado donde repudia la "gravísima agresión militar" perpetrada contra Caracas y los estados de Miranda, Aragua y La Guaira.
Desde el Palacio de Miraflores calificaron el ataque como una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas y aseguraron que el objetivo final de la administración de Donald Trump es el control de los recursos naturales del país, específicamente el petróleo y los minerales.
Ante la gravedad de los hechos, el Gobierno venezolano anunció que el presidente Nicolás Maduro firmó el decreto que declara el Estado de Conmoción Exterior en todo el territorio nacional. Esta medida busca proteger los derechos de la población y, según el comunicado oficial, autoriza el paso inmediato a la "lucha armada" para repeler la presencia extranjera.
"El pueblo de Venezuela y su Fuerza Armada Nacional Bolivariana se encuentran desplegados para garantizar la soberanía y la paz", dicta el texto, que también hace un llamado a la "fusión popular-militar-policial" bajo la consigna de "pueblo a la calle".
En el plano diplomático, Venezuela anunció que elevará denuncias urgentes ante el Consejo de Seguridad de la ONU, la CELAC y el Movimiento de Países No Alineados (MNOAL). El texto oficial invoca el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, reservándose el derecho a la legítima defensa.
El comunicado cierra con una cita del fallecido Hugo Chávez, apelando a la "unidad, lucha, batalla y victoria" ante lo que consideran un intento de imponer una "guerra colonial" para forzar un cambio de régimen en alianza con sectores de la oposición interna.