El turista de 50 años permaneció atascado de pie durante más de 16 horas en una zona fangosa y de difícil acceso hasta que fue salvado por los bomberos.
Un turista sobrevivió milagrosamente tras quedar colgando de un precipicio de unos 70 metros de altura en un cordón montañoso de Brasil. Su caída se produjo cuando el hombre de 50 años resbaló al intentar tomarse una fotografía.
El sujeto, identificado como Gilmar de Oliveira, logró sostenerse de la vegetación durante el deslizamiento y quedó encastrado en una saliente de roca y barro, sin margen de maniobra.
Ante la imposibilidad de sentarse o girar, permaneció de pie e inmóvil en ese punto para evitar caer al vacío en la zona de la Serra de Taguatinga, en la región sureste de Tocantins.
El hecho se produjo cuando el visitante descendía de espaldas por un tramo de la montaña y perdió la estabilidad.
Afortunadamente para él, solo sufrió algunos rasguños. Incluso pudo comunicarse por teléfono celular con las fuerzas de seguridad para avisar sobre la emergencia.
Desde la cornisa, entabló contacto con el comandante del 12.º Batallón de la Policía Militar en Taguatinga, compartiendo su ubicación exacta y notificando que presentaba escoriaciones y un cuadro de deshidratación.
Los rescatistas constataron que el turista caminaba en soledad por el circuito montañoso, sin conocimiento previo del terreno, vestido con pantalones cortos y chanclas, y disponiendo únicamente de una pequeña botella de agua.
La alerta inicial a los Bomberos de Dianópolis, situados a unos 120 kilómetros de distancia, se emitió pasadas las 12.15 del mediodía, tras un intento frustrado de asistencia por parte de allegados que demoró el aviso.
Al arribar al sitio, los efectivos caminaron más de una hora y media para alcanzar la cima e instalaron un sistema de anclaje para descender en rápel.
Un rescatista tomó contacto directo con la víctima a las 15.30, asegurándola con arneses de escalada y cascos de protección en un punto considerado crítico debido a la extrema debilidad muscular del hombre, quien no podía levantar las extremidades inferiores.
Durante el desarrollo de la maniobra, los bomberos le suministraron agua y alimentos a través de líneas de cables para estabilizar sus signos vitales.
Una vez que lo pudieron ubicar en un lugar seguro, concretaron el descenso a pie, abriéndose paso con machetes a través de un bosque denso y enfrentando barrancos con el apoyo de pobladores locales. El operativo concluyó a las 23.53, por lo que la pesadilla del hombre duró aproximadamente 16 horas.
La víctima fue trasladada en una ambulancia municipal hacia el Hospital Municipal São João Batista de Taguatinga, donde recibió atención médica, obtuvo el alta hospitalaria y se reencontró con sus familiares.
El propio turista relató la secuencia de tensión experimentada durante la espera en la saliente del precipicio. “Fue aterrador, pero no me desesperé. Le pedí a Dios que me ayudara y me salvara. Mientras tuviera vida, lucharía por ella”, declaró Gilmar de Oliveira tras recibir el alta.
“Me quedé atascado en un punto de la montaña, aferrado a las rocas. Era un lugar muy estrecho y fangoso. Solo cabían mis pies. No podía sentarme ni moverme”, relató a medios brasileños.
Además, contó cómo se produjo la caída: “Bajaba de espaldas y empecé a resbalar. Logré agarrarme a los arbustos y seguí deslizándome. Me hice algunos rasguños, pero no me rompí nada, no me fracturé la pierna ni me golpeé la cabeza”.
Por su parte, el bombero Filipe Cavalcante, quien descendió por la pared rocosa para asegurarlo, contó cómo se llegó a tal situación.
"Lo que la víctima nos contó en el lugar de los hechos fue que se había acercado al terraplén para tomar fotografías. La montaña tiene aproximadamente 70 metros de altura", explicó el oficial.
Asimismo, Cavalcante precisó la complejidad del cuadro clínico del hombre. "Estaba débil, sus piernas estaban temblorosas, no podía moverse en ninguna dirección. Dijo: 'Tal como caí, me quedé ahí'. Permaneció de pie, no podía sentarse, no podía darse la vuelta".
"Solo entonces pude asegurarlo, colocarle el arnés; estaba muy débil. Fue un momento crítico porque ni siquiera podía levantar la pierna derecha. Logré mantenerlo a salvo. Intenté mantener la calma mientras estaba allí. No le dije que era crítico, pero traté de tranquilizarlo", indicó el bombero.