Betty Bromage completó la travesía aérea atada a la estructura de la nave para recaudar fondos médicos y su logro fue reconocido por Guinness.
Una anciana que aufrió un accidente cerebrovascular (ACV) en 2025 batió en Inglaterra el récord mundial Guinness como la mujer de mayor edad en realizar un vuelo atada a las alas de un avión La hazaña fue constatada oficialmente cuando la protagonista contaba con 97 años y 127 días de vida.
El hito se concretó el 4 de agosto en Cirencester, perteneciente a la región de Gloucestershire. Para validar la marca internacional ante los fiscalizadores de la entidad, el cruce aéreo se extendió durante un tiempo total de cinco minutos, período que incluyó las maniobras de despegue y aterrizaje.
La concreción de esta travesía le permitió a Betty Bromage superar su propio registro previo, alcanzado cuatro años antes bajo la misma modalidad. Con esta nueva experiencia, la anciana sumó un total de seis travesías aéreas sobre la superficie de un avión desde que inició la práctica a los 87 años.
El procedimiento exigió que la protagonista escalara una altura de 4,5 metros (15 pies) para posicionarse en la parte superior de la máquina, donde permaneció asegurada mediante un cinturón. Durante el desplazamiento por el aire, la nave ejecutó un giro completo en forma de rizo.
Segundos antes de iniciar el ascenso a la aeronave, un periodista del canal ITV le preguntó si experimentaba temor. “No, nunca me pongo nerviosa, no soy una persona nerviosa, no puedo... Lo que tenga que ser, será”, afirmó. Tras completar el descenso, la protagonista resumió la experiencia: “Genial, un poco accidentado, pero estuvo genial, sí”.
La proeza tuvo como finalidad la recolección de donaciones destinadas a la unidad de accidentes cerebrovasculares del Hospital General de Cheltenham, centro asistencial que le brindó la atención médica durante su internación por el derrame cerebral sufrido el año pasado, evento de salud que le provocó secuelas en la dicción.
"Me trataron muy bien. Eso (por la enfermedad neurológica que sufrió) afecta mis palabras, pero por lo demás estoy bien", dijo Bromage en referencia a la atención recibida en el centro sanitario y las consecuencias del episodio en su organismo.
En relación con las motivaciones para realizar seis vuelos sobre la estructura de una nave desde los 87 años, la protagonista expresó: "No puedo conducir, no veo muy bien y me frustro un poco. Así que quiero hacer las cosas que puedo hacer. De lo contrario, me aburriría de la vida", señaló en declaraciones reproducidas por BBC.
A su vez, indicó que el impulso para reunir fondos con fines benéficos surgió tras observar un mensaje impreso en la pared de un establecimiento de salud donde trabajó como enfermera.
"Decía: 'Solo pasamos por este mundo una vez, cualquier bien que podamos hacer, cualquier acto de bondad que podamos demostrar, hagámoslo ahora, no lo posterguemos ni lo descuidemos, no volveremos a pasar por aquí'", mencionó.
En representación de la organización benéfica de los centros asistenciales de Cheltenham y Gloucester, Imogen Sims valoró el gesto de la anciana. "Es increíble poder asumir un reto tan audaz para apoyar a nuestro equipo", señaló Sims.
"Las donaciones se utilizarán para adquirir equipos y marcarán una verdadera diferencia para los pacientes y el personal", precisó.
Bromage también habló sobre las dificultades operativas para posicionarse sobre el avión antes del despegue. "El único problema es subir al ala porque soy bastante bajo. Una vez arriba, no hay problema. El recinto ferial es mucho peor", explicó.
Sobre sus planes futuros, y lejos de retirarse de la actividad, manifestó: "Tendré que pensar en algo cuando tenga 100 años, algo especial".
"Si sigo aquí dentro de un par de años, podríamos intentarlo de nuevo. A los 97 años, ¿de qué tienes miedo?”, afirmó en otro diálogo mantenido con la emisión Good Morning Britain.
Por otro lado, intentó dejar una semblanza para quienes conocieran su historia. “No hay que usar la palabra ‘no puedo’, no es la correcta. Se dice ‘lo haré si puedo’, pero la palabra ‘no puedo’ no está en mi vocabulario, como ya he dicho antes”, remarcó.
Harry Heasman, veterano de la Segunda Guerra Mundial, ostenta actualmente el récord Guinness del hombre de mayor edad en caminar sobre las alas de un avión. Estableció la marca en mayo de este año al sobrevolar la campiña británica sujeto a un avión a los 98 años.
Lo hizo, según la página web de los Récords Mundiales Guinness, con el fin de “recaudar dinero para el Fondo Lennox para Niños con Cáncer en memoria de su esposa y su hijo, quienes perdieron la vida a causa de esta enfermedad”.
En su caso, el avión “ascendió a más de 300 metros y sobrevoló la campiña británica, lo que le permitió a Harry disfrutar de unas vistas impresionantes mientras se convertía en el hombre de mayor edad en caminar sobre las alas de un avión”.
“Me siento mil veces diferente y cien veces mejor que nunca. Fue la experiencia más increíble de mi vida y, si pudiera, la repetiría sin pensarlo dos veces”, aseguró Heasman.