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A 39 años del "Gordito": cuando la memoria de Alfonsín y Valenzuela vuelve a Chos Malal

Hoy la ciudad cumple 139 años. En 1987 estaban Alfonsín, Sapag y Jofré. En 2026 encabezan Figueroa y Albarracín. Cambian los protagonistas, pero "en Chos Malal las leyendas no mueren".

Las leyendas nacen en los pueblos. Y vuelven a revivirse en los momentos y en los lugares donde ocurrieron. Hoy 4 de agosto, mientras Chos Malal celebra 139 años de vida institucional en las escalinatas del Museo Provincial Manuel José Olascoaga, el norte neuquino mira hacia atrás. Hace 39 años, en ese mismo escenario, el presidente Raúl Alfonsín era acompañado por el gobernador Felipe Sapag y el intendente Héctor Jofré.

Hoy, en 2026, son el gobernador Rolando Figueroa y el intendente Nicolás Albarracín quienes encabezan el acto. Cambian los nombres, cambian los tiempos. Sin embargo, en la memoria colectiva sigue viva una frase que marcó a fuego la historia política del norte neuquino: "¡A vos no te va tan mal, gordito!".

"Tenemos hambre": el grito de Sergio Valenzuela

El 4 de agosto de 1987, centenario de Chos Malal, Alfonsín hablaba de la Patagonia y del futuro. Traje azul, camisa blanca a rayas. Mientras transcurría el discurso por debajo se escuchaban gritos persistentes.

El que gritaba era Sergio Valenzuela. Tenía 33 años, era de Cutral Co, tocaba el bombo en la hinchada de Alianza y había llegado al acto con el MPN. Padre de 8 hijos, desocupado, haciendo changas para sobrevivir.

Un año antes de morir, en testimonio al diario Clarín, Sergio recordó aquel día: "En el año ochenta y siete fuimos convocados por el partido provincial para ir al acto con la hinchada de Alianza. Yo empecé a reclamar por la situación que estaba pasando en mi casa. Tenía ocho hijos y no alcanzaba. Creo que con la insistencia lo saqué de sus carriles normales al presidente".

Más adelante siguió relatando aquel acto que marcó su vida: "Yo le estaba diciendo de todo: ¡tenemos hambre! No paraba de gritarle que no había comida, no había trabajo. Me dije ¿cuántas veces voy a tener la oportunidad de encontrarme con el presidente?".

Visiblemente ofuscado, Alfonsín lo interrumpió, lo señaló y contestó: "¡A vos no te va tan mal, gordito! ¿No?". Hubo ovación. El "gordito" era Valenzuela. Aunque en el pueblo le decían "Esqueleto" y apenas pesaba 70 kilos.

La consecuencia fue inmediata. "Fui detenido diez días por desacato a la figura presidencial", recordó. "Anduve 10 días escondido porque tenía miedo. Los policías me felicitaban, aunque me dejaron aislado, no pude ver a mi familia", afirmó.

El reencuentro: de la pelea a la amistad

Seis años más tarde, en 1993, Jorge Guinzburg los juntó en "Peor es nada". "Fue un encuentro grato. Estuvimos conversando una hora en el programa y nos pedimos disculpas mutuamente", contó oportunamente Sergio.

Fuera de cámara, Alfonsín le dio su dirección. "No había mail, ni Whatsapp. Le escribí al final porque andaba con problemas de trabajo, plata, necesidades. Me llegó una carta de su secretaria, Margarita Ronco, que decía que el doctor Alfonsín había dado expresa orden de ayudarme". Durante años recibió giros para comprar comida.

"Me dio muchos consejos como padre y él me reconocía de la necesidad que tenía. Él lo veía bien el reclamo por tener ocho hijos y no tener para comer", recordó Valenzuela que le dijo el legendario líder radical.

Volvieron a verse en 1995 en el Comité de la UCR y en el club Alianza. Cuando Alfonsín murió el 31 de marzo de 2009, Sergio expresó: "Fue el más honesto, no creo que aparezca otro como él. Sentí que había perdido a un amigo".

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La vida de "esqueleto" después de la fama

Sergio se convirtió en histórico secretario general de ATE en Cutral Co y Plaza Huincul. Trabajó en el municipio en señalización urbana. Aun así, nunca dejó de vender: santos que pintaba él, remeras, vinchas y gorros de fútbol.

"Me levanto a las 6 y hago de todo. Trabajo con los compañeros del municipio, atiendo a la gente, el gremio me lleva mucho tiempo, después salgo a vender a la calle", decía en 2019. Tenía 12 hijos, 25 nietos y 8 bisnietos.

"Cambié mucho desde que le grité a Alfonsín, aprendí mucho. Ahora soy un tipo calmado. A veces no más me salta el indio. No me dejo agredir, ni que digan que soy un ladrón ¿Ladrón? Si robara no estaría vendiendo santos", confesó.

Falleció el 25 de agosto de 2020 en Zapala, a los 66 años, víctima de COVID-19.

Hoy: mismo lugar, otra historia

Este martes 4 de agosto, a las 13.30 horas, el acto vuelve a ser en las escalinatas. Ya no están Alfonsín, Sapag ni Jofré. Ahora son Figueroa y Albarracín.

Con todo, seguro que cuando comience el nuevo aniversario, en la mente de quienes participaron aquella vez o a quienes les contaron la anécdota, se va a revivir aquella frase.

Porque en Chos Malal las leyendas no mueren. Se cuentan, se recuerdan y cada 4 de agosto vuelven a nacer.

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