Boff Serafine, guitarrista fundacional de la banda, y Fernando Lastreto, testigo clave de aquella gira de 1982, reconstruyen una época de tachas, cuero y el sonido demoledor que sacudió a "La Caldera". Además, la dura crítica de Boff a Juanse por su tributo a El Carpo. "Está choreando", aseguró.
Han pasado más de dos décadas y la figura de Norberto Pappo Napolitano sigue siendo imborrable para el mundo del rock. Personaje único, en la década del 80 se convirtió en el emblema del género metalero. Junto a Riff, la banda que gestó con Michel Peyronel, marcó a fuego una época de tachas, camperas de cuero y situaciones difíciles de manejar.
El hombre amante de los "fierros", que tocó con B.B. King en el Madison Square Garden, encontró su destino final el 25 de febrero de 2005. En una noche sobre la Ruta 5, cerca de Luján, la moto del guitarrista rozó la de su hijo y un auto que venía en sentido contrario lo atropelló.
Historias, anécdotas y recuerdos florecen por doquier. En el sur, su huella dejó una marca profunda: hace 44 años, el Carpo desembarcaba con Riff para iniciar su gira por Neuquén y Río Negro. Boff Serafine, guitarrista que fue parte de la banda en su nacimiento, atesora como nadie un documento único de esa visita. “Las fotos están sacadas con mi cámara. Era todo muy loco en esa época”, recuerda.
Riff arribó a la zona a finales de 1982 y se presentó en el gimnasio del club Independiente, el estadio "La Caldera", donde el básquet vivió su época dorada.
“Hacer una gira en esa época era hermoso porque se podía. Con la opresión seudoliberal económica de hoy es imposible; salir de gira ahora sale una fortuna. En ese momento se podía viajar en un micro; hoy, hacer lo mismo es soñar”, asegura Boff, quien actualmente lidera su proyecto musical Fin de una Era. “Hace un año pedí un presupuesto y el micro salía considerablemente más caro que el cachet de la banda”, afirma.
La formación de Riff era una aplanadora: Pappo (guitarra y voz), Michel Peyronel (batería), Vitico Bereciartua (bajo) y Boff (segunda guitarra). “Se enteró de que tenía una Fender y un Marshall y vino por mí”, cuenta sobre su ingreso al grupo. Los músicos llegaron al aeropuerto de General Roca y se trasladaron en colectivo. “Fue una época gloriosa porque la banda sonaba como la puta madre. Hasta el día de hoy Riff sigue teniendo adeptos de 18 y de más de 50 años que la añoran”, asegura.
Riff en sus conciertos en el Alto Valle ponía en escena la canciones de Contenidos, álbum que incluía temas que se han convertido en clásicos históricos como “Susy Cadillac”, “Mal romance”, “Pantalla del mundo nuevo” o “Héroes del asfalto”. “No recuerdo mucho pero los shows abrían con ‘Pantalla del mundo nuevo’”, sostiene el músico.
El equipo técnico también era de lujo: el operador de sonido era Juan José Robertone —quien trabajó con Spinetta y Vox Dei— y el asistente era Adrián Taverna, histórico sonidista de Soda Stereo.
Para ese entonces, no había mucha información en la zona sobre Riff, era algo desconocido y los músicos no solo despertaban la atención por su sonido demoledor en escena, sino por su vestimenta en donde la campera de cuero y las tachas eran todo un símbolo.
“En los shows de Riff sucedía una grana adrenalina. En los 80’, no al pedo fue la salida del disco Contenidos, que pocos lo entendieron. Tenía que ver con la situación del país que se vivía en ese momento (por la dictadura militar)”, afirma Boff .
“En los ’80 fue una historia, en los ’90 otra y en el 2000. La gente fue cambiando mucho; estilo, onda. En todo el país la gente venía (a los conciertos) a pasarla bien a gozar”, acota.
Fernando Lastreto, a sus 18 años, fue uno de los pocos testigos que conoce cómo se dio la llegada de Riff a la Patagonia. “Los trajo Daniel Cristino. Trabajaba como productor en LU19 (radio)”, reveló el neuquino, que se desempeñaba en la Academia de Conductores Lastreto (cerró en 2024 y fue fundada en el año 1968 por su padre, Víctor, quien además fue el creador de la Dirección Municipal de Tránsito).
“En ese tiempo la fruticultura estaba fuerte y el padre de Daniel tenía chacra y estaba muy bien económicamente. Un día estábamos en un bar de Cipolletti y se le ocurrió traer a Riff”, contó.
“Había gente que no tenía la menor idea quién era Riff. En esa época no había mucha difusión de música. Se escuchaba Sui Generis. Además, tenías radio LU5 Neuquén, LU19 (Cipolletti) Y LU18 (Radio El Valle). A Riff les hice de chofer porque los lleve a Cutral Co en un Daihatsu Cuore que era de mi viejo. Hicimos solo una parada y bajaron a comparar Hesperidina”, reveló.
Lastreto afirmó que Cristino trajo a Riff en dos oportunidades. Se presentaron en General Roca, Cutral Co y Neuquén. “Una vez tocaron en el club Pacífico y después en un club en el bajo de Neuquén. No tengo bien el registro porque fue hace 44 años. A los shows iban unas 200 personas, no mucho más”, agregó. Ese club del bajo que señala el ‘chofer’ era Deportivo Limay, que se ubicaba en la calle Intendente carro.
Uno de los relatos más pintorescos sitúa a Pappo en pleno centro neuquino. En aquel entonces, los jóvenes se reunían en "El Paredón", un tramo de la Avenida Argentina que llegaba hasta Carlos H. Rodríguez, frente a la Municipalidad. En ese sector funcionaba la Calesita Espacial y se encontraba el viejo edificio de la Escuela de Música.
“Tenía el auto estacionado ahí con las llaves puestas y Pappo se lo llevó”, cuenta Lastreto. El guitarrista subió por la Avenida Argentina a fondo hasta la Plaza de las Banderas y volvió "tirando cambios". Al bajarse, le dijo entre risas: “Me saqué las ganas”.
En su estadía en Neuquén, los músicos se hospedaron en el Hotel Huemul, que se ubicaba una cuadra abajo del Hospital Castro Rendón y en una de sus salidas, Michael Peyronel decidió ir a comer a la parrilla La Raya. “Era la parrilla de Neuquén, Estaba sobre la calle Alberdi y casi Buenos Aires. Su dueño era de Juan Carlos Lence. Le gustaba mucho el tango y era muy amable. Él (Lence) se quedó hablando un rato largo con Michel (Peyronel) de música. Muchos años después Peyronel fundó en Buenos Aires FM Tango”, reveló Lastreto.
Los recitales de Riff en la década del '80 tenían su cuota de caos y una potencia musical demoledora para la escena argentina. Neuquén no fue la excepción y en el club Pacífico se vivió un clima de alta tensión: tiraron una bengala al escenario: “No sé de donde prendieron una bengala y cayó al escenario. Pappo paró el show y empezó a las puteadas”, rememoró. En el club Independiente también sucedió otro hecho, pero en este caso volaron algunos sillazos.
Boof Serafine confesó que en los recitales de Riff ha “volado” una que otra silla. “Sucedía por la euforia –de los fans- que se generaba. Hemos tocado en un teatro y ha pasado que sacaba las butacas y las tiraban al escenario. En los recitales de Luis Miguel las chicas tiran flores A nosotros nos tiraban con butacas. Igual, fue un par de veces. No sucedía siempre”, contó con humor.
“En ese momento lo que pasaba con la música era poco y nada era una cosa muy blanda. Lo que más se destacaba era Sui Generis, que comenzaron siendo soporte de Pappo's Blues. Tocaban en el teatro Astral de la calle Corrientes en la época militar”, recordó.
“Riff salía con los botines de punta; cuero, Marshall, rock al palo. La diferencia sonora y de estilo era realmente abrumadora. Por eso Riff fue una patada en el culo para el sistema, para la música. Para todos”, destacó.
“Riif sigue estando presente y sonando en las radios porque es una vaca lechera que agoniza porque la banda no está activa. Pero ha quedado en el recuerdo de la gente porque es una banda que se añora. Ha tenido un líder como Norberto Pappo Napolitano que fue una figura muy fuerte en todo sentido; no tenía termino medio, era siempre muy extremo. Y en otras era muy talentoso”, afirmó Boff.
“Estuvo tocando en el Madison Square Garden con B. B King. Y B.B. King lo llamo al escenario y eso no sucedió acá con nadie. Pappo también conoció a Lemmy y al resto de los Motörhead. Todos hechos reales, ningún cuento. Había muchos (músicos) que se iba a Nueva York y alquilaban algo, se quedan un tiempo y, después era todo blablabla”.
Boff actualmente está abocado a su proyecto, "Fin de una era", que se puede escuchar en todas las plataformas digitales: “Desde hace siete años que estoy con Fin de una era. Tenemos tres disco, A world lies, Evolution y Erosión, que lo voy a pasar al sello PopArt porque fue el único que se hizo de forma independiente. Ahora, estamos en el proceso del cuarto álbum”.
"Fin de una era" está compuesto por Solsic en bajo, Tiban (batería), Denis García, Germán Bovera (guitarras), ambos de General Roca. “Después está Anetta, que es la voz líder y es mi socia y coautora de todas las canciones. Es el 50% de la banda sino no estaríamos escuchando nada”, afirmó.
En cuanto al sonido de Fin de una era, Boff, opinó: “Por diferentes medios siempre se rotula: rock, nü metal, power sinfónico…hay un abanico gigante. Ubicaría el sonido de la banda en algo atípico porque estoy fusionando estilos. Hoy se está fusionando la cuestión rock-metal con secuenciadores, electrónica. Es tremendo lo que está sonando en Europa, no así en Latinoamérica”.
Las bandas tributos está a la orden del día. Hay homenaje a Los Piojos, a Redondos, Hermética, V8, Soda Stereo…Y claro, no podía faltar Riff. Sobre ese punto, Boof expuso lo suyo: “Tengo un gran dilema. Voy en contra de la corriente. Todo el mundo me dice que tengo que hacer tributo Riff. Sería lo más lógico al ser socio fundador de la banda, es hacerme un tributo a mí mismo. Acá hay un poco la complicidad del público porque no ven las producciones nuevas”.
“AC/DC quiere decir que no está todo perdido. Hay más de 180 mil personas que son fieles al rock de verdad. La gente está, pero no sé si el 1% son los que se acuerdan que hay bandas nacionales que necesitan su apoyo. Se me hace suspicaz cuando son los mismos integrantes de las bandas los que se hacen tributo", acotó.
“Pregúntenle a la IA porque la gente acude a los recitales tributos y no a bandas nacionales. Se van a caer de culo…El tributo juega con las nostalgia de la gente. Es un país que vive del recuerdo de todas cosas que ya fueron”, opinó.
Juanse, líder de Ratones Paranoicos, se presentará el sábado 25 de abril en el Teatro Gran Rex para celebrar la obra de Pappo con su show “Pappo X Juanse Vol. 2”. Precisamente, Boff fue letal al dar su punto de vista. “Lo que está haciendo es choreando. Cuando se te acaban las ideas y no tenés recursos, planteos, comenzás a recurrir a hacerle un tributo a Pappo”, remarcó.
“Juanse no se llevó siempre bien con Pappo. Juanse tuvo una época nefasta con él. Pero hoy el tributo es el negocio de Juanse. No sé si es honesto o no lo que está haciendo. Sí, es un manotazo de ahogado para hacer más guita y quedar bien. Porque a Pappo se lo extraña. Vi una versión de ‘Sucios y despolijo’ que es lamentable. Juanse tiene menos metal que el Chaqueño Plavecino. Seguí haciendo Rolling Stone que dentro de todo te sale bastante bien. Pappo diría ‘Buscate un trabajo honesto’”, concluyó.