El exgobernador y presidente de la Convención se refirió a la situación que atraviesa el histórico partido provincial ante la coyuntura de Neuquén.
Al cumplirse 65 años de la creación del Movimiento Popular Neuquino (MPN), el exgobernador y presidente de la Convención Provincial, Jorge Sapag, destacó el valor histórico, democrático y social de un partido provincial que nació para defender los intereses de Neuquén y que hoy tiene el desafío de proyectar esa identidad hacia una nueva etapa de desarrollo.
“El MPN no es solamente un partido político. Es una construcción colectiva profundamente neuquina, nacida del amor por esta tierra, de la defensa del federalismo y de la decisión de que Neuquén tuviera voz propia en la Argentina. A 65 años de su creación, su mayor responsabilidad es seguir siendo una herramienta útil para construir el futuro de la provincia”, expresó Sapag.
El exmandatario recordó que el MPN surgió en un contexto difícil de la vida institucional del país, pero remarcó que su vigencia depende de la capacidad de interpretar los nuevos desafíos de Neuquén.
“Desde su origen, el MPN fue una respuesta neuquina a los problemas de cada tiempo. Hoy debe seguir siéndolo. La historia nos da identidad, pero el futuro nos exige visión, renovación y compromiso con las próximas generaciones”, afirmó.
Sapag subrayó que, durante 65 años, el MPN garantizó gobernabilidad, estabilidad institucional y continuidad en las políticas públicas, aun en los momentos más complejos de la historia nacional.
“Esa gobernabilidad no debe ser entendida solo como un logro del pasado. Debe ser una plataforma para el futuro. Neuquén necesita previsibilidad, diálogo, instituciones sólidas y acuerdos de largo plazo para transformar su enorme potencial en bienestar concreto para su gente”, señaló.
En ese sentido, remarcó que el partido provincial tiene un aporte decisivo para seguir haciendo a la democracia argentina desde una mirada federal.
“El MPN demostró que la democracia también se construye desde las provincias, con partidos arraigados en su territorio, capaces de expresar las demandas reales de su pueblo y de defender sus recursos con responsabilidad. Ese federalismo sigue siendo imprescindible frente a una Argentina que muchas veces piensa desde el centro y no desde sus territorios”, sostuvo.
Sapag destacó que el futuro de Neuquén requiere sostener y actualizar los grandes pilares que marcaron el desarrollo provincial: la educación pública, la salud, la infraestructura, la vivienda, la conectividad, la energía, el trabajo, la integración territorial y la defensa de los recursos naturales.
“El Neuquén que viene tiene que ser una provincia más integrada, más equilibrada, más moderna y más justa. Tenemos Vaca Muerta, tenemos recursos hídricos, tenemos conocimiento, tenemos una sociedad dinámica y tenemos una identidad política fuerte. El desafío es convertir toda esa riqueza en desarrollo humano, en empleo de calidad, en nuevas industrias, en oportunidades para los jóvenes y en crecimiento para cada localidad de la provincia”, expresó.
El exgobernador también puso en valor la visión estratégica que debe orientar la nueva etapa provincial. “Defender nuestros recursos naturales no significa mirar solo lo que tenemos bajo el suelo. Significa usarlos con inteligencia para construir una economía más diversificada, sustentable y progresista. La energía, el agua, la tierra, la ciencia, la tecnología y el trabajo neuquino deben estar al servicio de un proyecto de provincia que piense en los próximos 30 años”, afirmó.
Sapag sostuvo que el MPN debe seguir impulsando una visión de desarrollo con inclusión social, equilibrio territorial y mirada de largo plazo. “El progreso no puede medirse únicamente en producción o en ingresos fiscales. El verdadero desarrollo se mide en escuelas abiertas, hospitales funcionando, pueblos conectados, jóvenes con oportunidades, comunidades respetadas, ambiente cuidado y trabajo digno. Esa debe ser la vara con la que Neuquén piense su futuro”, señaló.
En su mensaje, también reivindicó la tradición frentista y comunitaria del partido provincial como una condición necesaria para afrontar los desafíos que vienen. “El MPN nació de hombres y mujeres que entendieron que Neuquén necesitaba unidad. Esa unidad no significa pensar todos igual. Significa compartir un destino común, respetar la diversidad interna y sostener un principio irrenunciable: primero Neuquén, primero su gente”, indicó.
Sapag afirmó que el aniversario debe ser una oportunidad para honrar la historia, pero sobre todo para renovar el compromiso con el porvenir. “Celebrar 65 años no es quedarse en la nostalgia. Es asumir que cada generación tiene una tarea. A nuestros fundadores les tocó darle identidad política a una provincia joven. A las generaciones que siguieron les tocó construir instituciones, infraestructura y gobernabilidad. A la generación actual le toca transformar la riqueza neuquina en desarrollo sostenible, conocimiento, producción, arraigo y oportunidades”, sostuvo.
Finalmente, Jorge Sapag llamó a renovar los valores fundacionales del Movimiento Popular Neuquino frente a los nuevos desafíos de la provincia: el federalismo, la justicia social, la defensa de los recursos provinciales, la paz social, la gobernabilidad democrática, la integración territorial y la construcción de una provincia sustentable.
“El mejor homenaje a nuestros fundadores es mirar hacia adelante. El MPN nació para defender a Neuquén y esa misión sigue vigente. Hoy defender Neuquén es construir una provincia con identidad, con progreso, con democracia, con equilibrio territorial y con futuro para todos sus habitantes”, concluyó.