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El presidente obtuvo un alto nivel de apoyo en Diputados para su Ley Bases, mientras la economía muestra señales de contracción de dimensiones pandémicas.
El Gobierno de Javier Milei consiguió un consenso notable en Diputados para su segundo intento por obtener una ley que respalde la desregulación de la economía con la que está tentando a inversores que aún no muerden el anzuelo.
El presidente Javier Milei dijo que con ley o sin ley va a gobernar igual con el mismo plan, pero en los hechos activó un operativo que dejó en claro la trascendencia que tiene la Ley Bases para la administración libertaria.
Las negociaciones las encaró el ministro del Interior, Guillermo Francos, con los gobernadores, jefes políticos de un núcleo importante de legisladores nacionales. La primera partida le salió bien al funcionario, reunió para la votación en general de la Ley en Diputados 142 votos, siendo que con 129 se aseguraba la media sanción.
Mientras tanto, el freno a la economía real alcanza una magnitud enorme. La consultora de Orlando Ferreres es una de las más escuchadas y respetadas del mercado. Entre sus trabajos estima el índice de actividad de la economía. En marzo cayó 9,7% respecto al mismo mes del año anterior, en una depresión del tamaño de la ocurrida en lo peor de la pandemia, con la población encerrada. En la medición desestacionalizada, la actividad se contrajo 1,3% en relación a febrero, mientras que en la medición sobre el primer cuarto del año la actividad económica decreció 3,9% frente a la del mismo lapso del año pasado.
Se supone que en el Senado la tendría más sencilla el Gobierno, porque es mayor la dependencia de sus integrantes de las voluntades de los gobernadores. No obstante, el final está abierto porque Unión por la Patria tiene 33 votos y perspectivas para llegar a los 37, que pide la media sanción si se sientan todos los legisladores en sus bancas de la Cámara alta.
En la búsqueda de votos para sumar a los propios del frente que se encolumna en torno al peronismo para bloquear la Ley Bases son clave los senadores patagónicos, y con ellos los gobernadores de la región. Fueron los primeros en ser escuchados efectivamente por el gobierno nacional cuando plantearon objeciones a la política energética expuesta en la primera versión de la Ley Bases. Cuestionaron la intención de Milei de avanzar sobre la potestad que les da la Constitución a los gobiernos provinciales para disponer de los recursos naturales atesorados en sus territorios. Ganaron los gobernadores porque la Nación reculó en ese aspecto.
En Neuquén, el gobernador tiene ascendencia sobre Lucila Crexell, mientras que los otros dos senadores nacionales, Oscar Parrilli y Silvia Sapag, están en el bloque de 33 miembros de Unión por la Patria. Un foco de conflicto es el impuesto a las Ganancias para los salarios más altos.
La estrategia del gobierno nacional es compensar los votos en contra de la Patagonia por los de senadores del Norte, puesto que los salarios son más altos en el Sur y las demandas de la sociedad distintas.
Como sea, por estos días el gobierno nacional disfruta de su primera victoria legislativa en cinco meses de gestión. Es parcial, pero victoria al fin. Se le dio en el tránsito hacia el Pacto de Mayo, que planea firmar con los gobernadores el 25 de este mes en Córdoba, sede del encuentro por ser el lugar de nacimiento de Conan, confesó el propio mandatario.
El plan oficial es llegar a esa fecha con la Ley Bases aprobada. Milei avisó que los gobernadores que no pongan los votos de sus senadores para la sanción de la norma de la reforma no serán admitidos en el pacto de Córdoba.
La Ley Bases cuenta con el apoyo de las petroleras, que tienen sus mejores planes para los años venideros en Neuquén, porque contempla una serie de modificaciones a la ley nacional de Hidrocarburos 17.319 y a la ley 26.741, que surgió de un acuerdo entre la Nación y las provincias de la OFEPHI, en 2012, que priorizaba la respuesta al mercado interno sobre el externo.
La Ley Bases libera las exportaciones con la condición de que la Secretaría de Energía pueda rever la liberación en momentos puntuales ante coyunturas críticas para la satisfacción de la demanda interna.
La normativa en curso en el Congreso, establece, además, que las empresas con participación del Estado, como YPF, podrán vender “únicamente a precios que reflejen el equilibrio competitivo de la industria, esto es a las correspondientes paridades de exportación o importación, según corresponda”.
Es decir, cuando aumenten los precios internacionales del petróleo aumentarán los combustibles en las estaciones, al igual que si se devalúa el peso. Las petroleras impulsaban la liberación del mercado externo como prenda de cambia para acelerar sus inversiones. El gobierno de Milei movió en línea con los intereses de ese sector, que en la rama de los trabajadores está sublevado contra la Ley Bases porque repone el Impuesto a las Ganancias sobre sus salarios.