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Un grupo de productores apura el tratamiento de una ley en Neuquén para ordenar las áreas cultivables. Lo quiere antes que se vaya la gestión de Omar Gutiérrez.
Un grupo de productores lanzó una convocatoria de apoyo virtual, para frenar las urbanizaciones en zona rural y conservar las hectáreas bajo riego y con suelos productivos en el Alto Valle de Neuquén y Río Negro. Lo disparó los últimos loteos que se intentan aprobar por excepción en zona de chacras.
En principio fueron chacareros independientes de Centenario, bajo la agrupación Tierra Viva, los que lanzaron la convocatoria, para que el proyecto se convierta en ley en la Legislatura de Neuquén.
La iniciativa la lanzaron en Change.org bajo el título "Unidos por el Valle: Preservemos suelos productivos irrigados”.
El proyecto viene desde hace tiempo y fue discutido con el gobierno provincial y hasta con los diputados, extraoficialmente, para crear una herramienta que permita conservar la capacidad productiva de los suelos para la generación de alimentos.
La iniciativa surge en medio del debate ambiental que atraviesa Vaca Muerta, donde los récords de producción entran en tensión con el avance de las zonas industriales, las urbanizaciones y los suelos productivos.
“Es un proyecto bastante complejo donde se brindan las garantías para que el que quiera producir, pueda hacerlo y tenga las herramientas para que no le construyan una urbanización al lado, o algo que no sea de índole agropecuaria. Así como hay reglamentaciones en zonas residenciales donde uno solamente puede vivir, o los comercios, o las industrias, nosotros pretendemos hacer lo mismo con la zona rural”, dijo a LMNeuquén Federico Rozza, representante de Productores Agremiados de Centenario y Vista Alegre (PACVA) e integrante de la agrupación Tierra Viva.
La iniciativa también genera alguna tensión dentro del mundo de los chacareros. Es que no todos quieren el proyecto, amparados en la “propiedad privada”. Incluso muchos pioneros y militantes de las tierras productivas han dejado de producir, para alquilar las chacras a empresas de Vaca Muerta, en el corredor de la Ruta 7.
Pero el proyecto no limita la propiedad privada según explicó Rozza, sino que establece normas de qué se puede hacer en la zona rural, conservar la capacidad productiva del suelo para la creación de alimentos a futuro. También para conservar el sistema de riego creado hace más de 100 años desde el dique Ballester, que funciona además como regulador hídrico dentro de este esquema de cambio climático.
“En el gran paraguas de lo que es la soberanía alimentaria y para garantizar lo que es la diversificación productiva, eso que siempre escuchamos habla pero que nos cuesta ver, con las zonas de Centenario, Vista Alegre y Senillosa”, destacó el productor.
La propuesta que pretende convertirse en ley antes de que termine el gobierno de Omar Gutiérrez también tiene detractores, sobre todo un sector que piensa que no es posible recuperar las zonas en producción en la provincia de Neuquén, por la sombra de Vaca Muerta.
Esto generó que proliferen loteos por excepciones a las ordenanzas de regulación rural y urbana, en la zona de Centenario y Vista Alegre, en el corazón de la zona productiva, pese a que muchas chacras se encuentran “en blanco”.
La pelea para conservar la zona productiva no es nueva. El caso más complejo se da en San Patricio del Chañar, donde hay una zona rural consolidada y con normas establecidas, pero con el gigante de la producción hidrocarburífera a pocos kilómetros.
En su momento, el intendente Leandro Bertoya había regulado el uso del agua de los canales de riego y los acueductos para los yacimientos petroleros, que entraban en colisión con el territorio apto para cultivo. Fue una dura pelea legal con las operadoras, ante el desorden de las maniobras de las empresas de servicios, que llevan agua para el fracking.