Comunidades mapuches celebraron un nuevo año. En fotos, la celebración de la Conferederación y la comunidad Fvta Xayen en el corazón de Vaca Muerta.
Este 24 de junio se celebró el Wiñoy Tripantu, el Año Nuevo Mapuche, festejo que que marca el solsticio de invierno y el renacimiento del ciclo natural. La ceremonia central, convocada por la Confederación Mapuche de Neuquén, se realizó días atrás en el territorio del Lof Newen Mapu.
En esta ocasión, la Confederación Mapuche invitó a la celebración en la meseta neuquina, en el predio propio de la comunidad. Aquellos que participaron de la jornada, participaron de tres instancias de comida, conversación y la ceremonia propiamente dicha.
La jornada incluyó un Yafvtun, comida compartida con un asado para el que se pidió a los asistentes llevar medio kilo de carne por persona; un Gvxamkan, espacio de conversación en torno al mate; y el Gejupun, la ceremonia propiamente dicha, para la cual se solicitó llevar semillas enteras, sin partir, como ofrenda.
Por su parte, la comunidad Fvta Xayen celebró "el renacer de la naturaleza, la renovacion de las energias y el fortalecimiento de los vinculos" en Los Pilares, las formaciones de arcilla roja que se recortan sobre el paisaje de Tratayén cerca de Añelo, en el corazón de Vaca Muerta.
En su cuenta de Facebook, publicaron: "Al igual que la naturaleza despierta con el retorno del sol, deseamos que florezcan nuevas energías, sabiduría y esperanza en cada territorio. Agradecemos por todo lo vivido y nos preparamos para un nuevo ciclo de equilibrio y buen vivir!".
"Honramos los saberes del pueblo mapuche, la reciprocidad y armonía con la Ñuke Mapu. Pewkayal, que este nuevo tiempo nos encuentre en armonía con la tierra Y el cuidado de toda Forma de Vida", agregaron.
El Wiñoy Xipantu —también escrito Wiñoy Tripantu o We Tripantu según la zona— es el Año Nuevo del pueblo mapuche y coincide con el solsticio de invierno austral, entre el 21 y el 24 de junio. Su nombre puede traducirse como "el retorno del sol" o "nueva salida del sol": marca el punto en que la noche más larga del año empieza a acortarse y el sol inicia su regreso, dando inicio a un nuevo ciclo natural.
Más que una fecha de calendario, para la cosmovisión mapuche representa la renovación de todas las formas de vida y el fortalecimiento del vínculo de respeto con la naturaleza, eje central de su espiritualidad.
La celebración no se agota en un solo día porque suele comenzar con actividades internas en las comunidades desde el propio solsticio y culmina con una ceremonia central abierta, que incluye rogativas, cantos, danzas y el compartir de alimentos como expresión de reciprocidad comunitaria.