27 brigadistas neuquinos se trasladaron desde Neuquén hacia Chubut para asistir en el voraz incendio que ya consumió 2000 hectáreas.
El incendio de Puerto Patriada es, actualmente, el más grave de la Patagonia. Este se desató el 5 de Enero y ya consumió más de 2000 hectáreas. Al 8 de enero, el fuego permanece activo, con frentes difíciles de contener y columnas de humo visibles a kilómetros. Brigadistas trabajan día y noche para contener el avance.
Se confirmaron evacuaciones preventivas y obligatorias, tanto de residentes como de turistas, ante el riesgo de que las llamas alcancen viviendas y campings. Las primeras llamas se propagaron con rapidez debido a la vegetación seca, la topografía compleja y ráfagas de viento que superaron los 40 km/h en algunos momentos.
Carlos Vásquez, brigadista neuquino presente en el incendio, hizo un recorrido de cómo trabajan los brigadistas en primera persona.
"El fuego está por todos lados, avanzando sin rumbo porque tiene vientos cambiantes continuamente", contó en diálogo con Radio 7. "Tenemos un incendio muy muy rebelde", afirmó.
Explicó que él forma parte de la primera cuadrilla que se movilizó desde Neuquén hacia Chubut. Según contó, ese grupo estaba compuesto 17 personas de Junín de Los Andes, Aluminé, Villa La Angostura y Neuquén. Durante la primera mañana de este viernes, otros 10 brigadistas llegaron de Junín de Los Andes y Moquehue, llegando a un total de 27 neuquinos involucrados.
"Salimos a las 2 de la mañana de Junín de Los Andes. Esperamos a los compañeros de Aluminé, ahí salimos todos juntos en caravana para acá, pasamos a buscar los chicos de Villa La Angostura y llegamos cerca de las 9 y algo acá a la localidad. A las 10 de la mañana ya salimos a combatir el incendio", relató Vásquez.
"Nos tocó trabajar cerca de viviendas, porque aquí hay muchas viviendas dentro del bosque. Es comprometido", dijo Vásquez. "Tuvimos la suerte de parar en un lugar dos focos importantes que iban rumbo a unas casas y los contuvimos antes que lleguen a las casas. Así que después nos tocó estar este controlando ahí en Valle Escondido", contó.
"La verdad que era como las películas", expresó el brigadista. "Es estar laburando dentro del infierno, viendo familias que querían salvar sus viviendas, así que por suerte entre todos pudimos contener lo que era el avance de un fuego que iba a entrar a un barrio completo", detalló.
Vásquez confió que es difícil para los brigadistas ser testigos del devastador escenario, sobre todo cuando hay viviendas involucradas. "Es doloroso, la verdad que es doloroso encontrarse con la gente que se quiere ir a salvar o sacar algo de su casa", expresó.
"Te tenés que poner en el lugar de la persona, tratar de tranquilizarla, ponerte frío y decirle que bueno, que lamentablemente primero están las vidas y después después los bienes", contó.
Tras varios días de combatir el incendio, afirmó que la carga y el cansancio no son solo físicos sino también mentales. Son muchos los momentos en que decisiones difíciles tienen que ser tomadas. "Lamentablemente te tenés que poner frío y después cuando te tranquilizás empezás a pensar, qué hubiese pasado si esa persona no hubiese salido, después la encontrás, te echas la culpa que si podía haber hecho algo más, pero te tenés que poner frío y tratar de sacar las personas que están laburando a tu lado, porque por ahí por uno que ni lo viste y capaz que salió, estás arriesgando 10 o 15 personas más para para tratar de salvar a uno".
El bombero comentó que le sorprendió lo preparados que están los vecinos de la zona para combatir focos pequeños por sus propios medios. "Al no ser de acá, uno no sabe bien. Tienen incendios continuamente, así que todos los vecinos están preparados con ataque rápido, que es un tanque de agua arriba y una bomba y con eso andan, pero es impresionante la cantidad de gente que trabaja, que ves que anda tratando de salvar su casa, tratando de salvar un poco el bosque, ayudándose entre vecinos", dijo.
Vásquez sostuvo que el trabajo es agotador para todos los brigadistas. "Esta noche nos íbamos juntar a charlar para organizar lo que vendría a ser el trabajo en el incendio hoy a la mañana a primera hora y con la emergencia que hubo anoche seguimos todo directo de las 6 de la mañana hasta las 3 de la de la mañana de vuelta", explicó.
"Anoche sacaron a algunas personas de la línea para que hoy fueran más temprano y a nosotros nos convocaron para al mediodía como para que la gente descansara un par de horas, porque venimos ya del del martes que llegamos, tuvimos todo el viaje que salimos a las 2 de la mañana, llegar acá y trabajar hasta las 8/9 de la noche y después al otro día de vuelta, lo mismo le pasa a la otras gente que está acá, no es que solamente somos nosotros", agregó.
Carlos Vásquez también fue parte de los brigadistas que combatieron el incendio del Valle de Magdalena, el verano pasado. Este estuvo activo desde el 30 de enero de 2025 hasta el 7 de abril. Según contó, hay una diferencia fundamental que hace al incendio de Puerto Patriada más complejo en el factor humano: "lo que tenes acá, la diferencia por ahí con el Valle de Magdalena que hay muchísimas casas dentro del bosque".
En el Valle de Magdalena, según contó, también hay casas "dentro del campo", pero en normas generales no están "tan metidas en el bosque" y es menos común encontrar casas de madera. "Acá se ve muchísimas construcciones en seco y que eso también juega bastante en contra. Con la misma temperatura y todo es más propensa para que se prenda fuego. Por ahí la casa de material y si vos le tenés alrededor más limpio, tiene menos posibilidades que se prenda", explicó.
"Es más complicado por ahí que otros incendios de bosque donde no tenés viviendas, porque ahí vas viendo vos y teniendo las prioridades de trabajo", cerró Vásquez.