Familias crianceras juntaron cientos de residuos en el Área Natural Protegida El Tromen antes de regresar en la invernada.
Semanas atrás, el norte neuquino comenzó con el regreso de la veranada. Cientos de familias crianceras inician el descenso desde las zonas altas de la cordillera hacia los campos de invernada, en una práctica ancestral que combina producción, cultura e identidad.
En este sentido, el pasado lunes familias crianceras llevaron a cabo una campaña denominada "Cero Basura Bajo Cero" en el Área Natural Protegida Tromen. La misma articuló educación ambiental y logística territorial, en la que se prepararon cientos de bolsas de residuos para su retiro antes de regresar a la invernada.
El operativo logró recuperar cientos de kilos de residuos en los puestos de veranada de Los Ranchos, Los Barros y Zona Laguna del Tromen. Con esta campaña se buscó evitar que queden desechos bajo la nieve durante el invierno, protegiendo así la salud ambiental, humana y animal del ecosistema de montaña.
Rodolfo Freire, guarparque del Parque Tromen indicó en diálogo con LM Neuquén que en total se recolectó: 375 kilos de vidrios, 7,8 kg de pilas, 20 kg de plástico y 40 kg de aluminio. En total, se logró juntar 150 kilos de basura aproximadamente.
Esta campaña fue promovida por Guardaparques del Área Natural Protegida Tromen, con el acompañamiento de la Mesa de Cambio Climático de la Región Sanitaria del Alto Neuquén, el Área de Medio Ambiente de la Municipalidad de Chos Malal y, por primera vez este año, el Área de Ambiente de la Municipalidad de Tricao Malal.
"Cero Basura Bajo Cero" se trata de un trabajo interinstitucional que se sostiene desde hace tres años como una estrategia integral de gestión responsable de residuos frente al cambio climático.
Freire destaca que el proyecto "todos los años va creciendo". Respecto a como se realiza esta campaña, los pobladores juntan la basura y guardaparques recorren el lugar para juntarla y llevarla a Chos Malal. Ya en el patio de la oficina del Área Natural Protegida, se realiza una separación de los residuos para su posterior reciclado.
Cuando el frío empieza a sentirse con más fuerza, las primeras nevadas cubren los cerros y los caminos comienzan a volverse más exigentes, es entonces cuando los arreos vuelven a aparecer en las huellas: caballos, chivos, ovejas y vacas descienden junto a jinetes, perros y familias enteras.
Durante el verano, los crianceros permanecen en las zonas altas aprovechando las pasturas frescas y el agua del deshielo. Pero con el avance del otoño, deben iniciar el regreso antes de que la nieve cierre los pasos y complique el traslado de los animales.
El fin de la veranada no es solo un movimiento productivo. Se trata de una tradición que se repite desde hace generaciones y que forma parte de la identidad profunda de Neuquén. Las familias conocen cada tramo del recorrido: dónde hay agua, dónde descansar y cuáles son los sectores más seguros para avanzar.