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De policía a abogada: la increíble historia de Silvina pensando en sus dos hijos

Siendo mamá soltera, se recibió después de 5 años de estudiar de noche, vender sus bienes y multiplicar horas extras. “Quería que mis hijos vieran que los sueños, aunque cuesten, se cumplen”, dijo.

Hay historias que no se escriben con tinta, sino con desvelo. Historias de mujeres que eligen no rendirse, que transforman cada obstáculo en escalón y cada sacrificio en ejemplo.

La de Silvina Venegas es una de esas. Con 30 años, dos hijos, 11 años de servicio en la Policía del Neuquén y el uniforme puesto, decidió que era tiempo de cumplir un sueño postergado: recibirse de abogada.

Lo logró esta semana en la Universidad Siglo 21. Y lo hizo sin abandonar la calle, sin dejar de ser mamá y sin pedir permiso a las dificultades.

Cabo Primero, con servicios en la Comisaría 21, Silvina ingresó a la fuerza hace 11 años. Siempre en el escalafón Seguridad, en la calle, donde conoció de cerca las realidades más duras de Neuquén capital.

"Ese contacto diario con la gente, con los casos, con la ley aplicada en la vida real, fue lo que me despertó el interés por el Derecho", contó a LM Neuquén.

Sin embargo, estudiar y trabajar al mismo tiempo, siendo mamá soltera, no fue fácil. Fueron 5 años de carrera intercalados con pausas obligadas.

"Hubo momentos en los que económicamente no podía afrontar las cuotas. Tuve que atrasarme. Para no dejar, hacía muchísimas horas extras. Llegaba cansada de trabajar en la calle y me sentaba a estudiar. Organizaba mis horarios entre el trabajo, la crianza de mis hijos y los exámenes", relató.

El sacrificio fue material también. Para costear la carrera vendió su auto y hasta una heladera. "Fueron decisiones duras. Pero tenía claro para qué lo hacía. No quería que la falta de plata me ganara el sueño" aseguró.

Desde la Policía del Neuquén destacaron su logro en sus redes sociales: "Celebramos a quienes, además de servir a la comunidad, continúan apostando a su crecimiento y formación".

Desprenderse de todo para no soltar el sueño

Silvina vive en la ciudad de Neuquén Es hija de Alberto y Carlina, oriundos del norte neuquino. Su mamá nació en Las Ovejas y su papá en Los Chacayes (paraje cercano a Andacollo).

Atrás quedó la postergación. Atrás quedaron las noches sin dormir y los viajes para rendir. Atrás quedó también la sensación de que tal vez no llegaba.

"Hoy cuando digo 'soy abogada' no veo solamente un título. Veo las horas extras, las cosas que tuve que vender, las veces que tuve que empezar de nuevo. Veo a mis padres y hermanos acompañándome”, expresó con orgullo y satisfacción. En la misma línea siguió diciendo con la voz quebrada: “Sobre todo veo a mis hijos, porque ellos fueron la razón más importante para no bajar los brazos".

Como mamá, resaltó, su objetivo era otro: "Quería demostrarles con hechos que, aunque las circunstancias sean difíciles, es posible salir adelante. Que me vieran llegar y entendieran que las dificultades pueden retrasar un sueño, pero no tienen por qué terminar con él".

La tesis que unió sus dos vidas

Uno de los momentos más fuertes de su carrera fue la defensa de la tesis. Silvina eligió trabajar sobre un fallo de la provincia del Neuquén: un caso de infanticidio, el homicidio de un niño de 2 años.

No fue casualidad. Como policía, participó del procedimiento relacionado a ese hecho años atrás.

"Conocer ese caso desde la calle y, tiempo después, poder analizarlo desde lo jurídico y académico fue muy fuerte. Me permitió unir las dos facetas de mi vida: la policía y la estudiante. Por la sensibilidad del tema reafirmó aún más mi interés por el Derecho Penal" explicó.

El resultado coronó el esfuerzo: defendió su tesis con nota 9. Terminó la carrera con promedio general 9 y recibió una devolución extraordinaria del Consejo Asesor Superior por su compromiso y dedicación.

"Mi uniforme sigue siendo mi casa"

Recibirse no es un punto final para Silvina. Es un nuevo comienzo. Su deseo es claro: seguir en la Policía del Neuquén. No quiere dejar la institución que la formó. Quiere aportar desde otro lugar.

"Siento el uniforme profundamente arraigado en mí. La Policía forma parte de mi historia y de mi identidad. Mi aspiración es unir ambos caminos: mi experiencia policial y mi formación como abogada, para contribuir a la institución desde el conocimiento jurídico" afirmó.

Piensa especializarse en Magistratura y Derecho Penal. Sabe que le queda mucho por aprender, pero también sabe que ya rompió el techo más difícil: el de las dudas.

"Si mi historia puede dejar un mensaje, que sea para otras mujeres, para madres solteras, para quienes trabajan y estudian: a veces llegar cuesta muchísimo más de lo que los demás ven. Aun así, cada sacrificio cobra sentido cuando alcanzas aquello por lo que luchaste tanto", concluyó.

Hoy Silvina tiene dos títulos que la definen: Cabo Primero y Abogada. Y una certeza: el esfuerzo, cuando es por amor, siempre encuentra el camino.

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